Calidad humana de gobernantes

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Como cuento de hadas tras las elecciones todo volvió a la calma, y muchos preparados para las próximas elecciones en 2018 de ogros a corderitos, sin embargo, no hay un final feliz para la población que vivió una dura batalla, aún hay coraje, dolor y mucha pobreza en la capital del Estado.

Pero hay que reconocer que el gobernador de Quintana Roo, el contador público, Carlos Joaquín González; es un buen político con calidad humana, y en cada evento al que acude, saluda a los ciudadanos que se le acercan, los escucha y a todos les da atención personalizada, lo que desde hace mucho tiempo no se veía en el Estado.

Pero, la calidad humana que caracteriza al gobernador del cambio, no es algo que caracterice a todas personas que lo rodean, muchos de los nuevos funcionarios que han llegado no tienen tacto con la ciudadanía, y eso se ha visto reflejado en los constantes ataques en las redes sociales, algunos son golpes sin fundamentos, rumores y un coraje evidente por perder sus privilegios; pero, algunos sí tienen fundamentos; no digo que los nuevos funcionarios no tengan esa calidad humana, pero algo es muy claro, no han buscado acercarse a los ciudadanos, incluso en los eventos pasan desapercibidos, sin seguir el ejemplo del gobernador Carlos Joaquín González que ha dado más que una esperanza a los quintanarroenses.

En otro tema, no nos sorprendamos si en estos días escuchamos sobre una manifestación pacífica por parte de ciudadanos quintanarroenses, los cuáles quieren dar a conocer su disgusto hacia el gobierno federal; y es que éste no deja de apretarnos no sólo con la gasolina y con un salario mínimo el cual no alcanza para nada; sus nombramientos y premios a funcionarios como el caso del nuevo delegado de la Secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), ex presidente municipal de Cozumel, Fredy Marrufo Martín ha causado disgusto entre la población, y no es porque no tenga la capacidad de desempeñar dicho puesto, sino que pertenece a un sexenio manchado por el derroche, impunidad, abuso, arrogancia y maltratos.

El nuevo delegado federal tiene la obligación de ser muy transparente y realizar un excelente trabajo, reactivando los programas de infraestructura y rescates de espacios públicos con los diversos programas federales en la entidad. Hoy en día los ciudadanos ya conocen sus derechos, saben que los apoyos del gobierno federal son pagados con sus impuestos y no son un regalo para condicionar un voto, una tarea no muy difícil para un buen funcionario.

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