Ejercicio espeluznante

Julio César Silva Cetina

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Desde 1997, cuando los estados empezaron a recibir de la federación más recursos, muchos de los cuales eran de libre ejercicio, sin necesidad de comprobar en qué se usaron, la corrupción de los gobernadores no solo se acrecentó, sino también se democratizó con la participación de ejecutivos panistas y perredistas.

Hasta entonces, los del PAN y PRD hacían política electoral blandiendo el dedo flamígero sobre los priistas, pero como en arca abierta hasta el más justo peca pronto se vieron también sentados en el banquillo de los acusados.

Y no solo eso. incluso funcionarios de alto nivel de esos gobernadores, como Gustavo Ponce Meléndez, ex secretario de Finanzas del Gobierno del Distrito Federal en la administración de Andrés Manuel López Obrador, fue descubierto apostando en Las Vegas el erario capitalino.

La corrupción panista también se vio en la fiesta organizada por diputados federales con prostitutas en Puerto Vallarta.

Cierto que Morena como partido se salva de esa quema, pues debido a que es de reciente creación no ha ganado gubernaturas, aunque sí algunas presidencias municipales medianamente importantes como en Yucatán. Sin embargo, eso no quiere decir que sus algunos de sus integrantes hayan sido señalados de corrupción.

De la fauna que acompaña a López Obrador hay que estar muy vigilantes.

La corrupción en México va más allá de los partidos políticos. Es un problema sistémico enmarcado por el cinismo y la desfachatez de los políticos de todos los colores  involucrados en el despojo constante a los ciudadanos, por que hasta ahora rara vez iban a la cárcel.

Ya no hay dedos flamígeros o santificados por sus colores. Todos están manchados.

Nunca antes en la historia del país se había dado el hecho de que por lo menos 15 ex gobernadores de todas las edades y partidos políticos estén en capilla, señalados de todos los delitos que considera el nuevo código penal federal.

Los ex mandatarios estatales, incluido Roberto Borge Angulo de Quintana Roo, tienen que rendir cuentas por delitos contra la salud, lavado de dinero, delincuencia organizada, operaciones con recursos de procedencia ilícita, defraudación fiscal, enriquecimiento ilícito, peculado, desvío de recursos, venta ilegal de terrenos del patrimonio estatal, delitos electorales, encubrimiento, abuso de autoridad y tráfico de influencias.

Entre los indiciados, pues hay denuncias penas contra todos ellos, cometieron todos los delitos cometibles y el reto de lo que queda del gobierno de Enrique Peña Nieto es encausar las acciones de justicia contra quienes hayan delinquido desde el poder.

Aunque él mismo esté manchado por el tema de la “Casa Blanca”, del castigo penal, como marca la ley, que se ejerza contra esos ex gobernadores que le financiaron su campaña depende que recupere credibilidad y que las instituciones dedicadas a administrar e impartir justicia la ganen.

Sin dejar de lado la cuestión económica, de cómo los ex gobernadores dejaron las finanzas públicas de sus estados, la corrupción política en México tiene mucha profundidad.

Conocer el fondo sería, sin duda, un ejercicio espeluznante.

Luneta

En menos de una semana la sociedad cancunense perdió a dos integrantes distinguidos: el empresario Eduardo Toledo Parra, fundador de la televisión de Cable y León Acero, entusiasta promotor de la charrería que durante muchos años se ocupó del mantenimiento del reloj del Palacio Municipal.

Ambos pioneros, se desarrollaron en sus respectivos campos con honestidad, sin hacer mal a nadie, sin presunción. Lo que tuvieron lo lograron con su propio esfuerzo. Como debe ser.

Correo: jsilva@palcoquintanarroense.com

Twitter: @JulioCsarSilva | @PalcoQR

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