Un Cancún de diez

Julio César Silva Cetina

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Cancún les cambió la vida a todos quienes hoy en día lo habitan.

En primera instancia dio empleo a quienes ya no encontraban expectativas en sus lugares de origen, ha sido cuna para la conformación de miles de familias.

Ha sido también sitio para reinventarse, para crear historias personales muchas veces para sorprender a incautos.

También ha sido un sitio más para el trabajo que para la convivencia, se ha forjado una cultura de servicio, quizá la mejor del mundo, que favorece al turista, pero han quedado de lado las necesidades de quienes aquí habitan.

En una empresa el capital humano es lo más importante, pero en la compañía llamada Cancún es lo que menos se ha tomado en cuenta.

Hay cientos de actividades para los turistas, pero son contadas las tareas de esparcimiento dirigidas para los locales que, ante ello, solo atinan a caminar muchas veces sin ningún objetivo en los centros comerciales.

En los 47 años de vida que tiene, Cancún ha sido fecundo para los trabajadores y más para los vivales, ha sido receptáculo del trabajo de políticos honestos y benefactor involuntario de gobernantes rapaces, depredadores que con seis meses en la presidencia municipal han sido suficientes para amasar fortunas incalculables.

El principal destino turístico de México cuenta con una infraestructura hotelera y de servicios al turista de primer mundo. La oferta de cuartos prácticamente ya no puede crecer y en ese sentido a lo que más se puede aspirar es a una renovación constante para seguir siendo competitivo.

En ese contexto se puede decir que llega a la madurez con algunos complementos pendientes en su desarrollo, como Punta Cancún y Malecón Tajamar y, por tanto, quizá llegó el momento de mirar hacia adentro y tomar acciones inmediatas para atender las necesidades de la población para que pueda desarrollarse una sociedad también de primer mundo.

Atender a las casi 300,000 personas que viven en la periferia sin servicios es a todas luces la prioridad. Cancún siempre fue superado por sus necesidades, pero nunca como ahora se había acumulado tal rezago, que se adereza con deficiencias en los servicios públicos, incluyendo el transporte y la seguridad, la principal preocupación hoy en día.

No se puede seguir postergando la atención de las necesidades del capital humano cancunense, pues hacerlo tarde o temprano impactará en el producto que se vende a los turistas.

Hay que trabajar en generar más actividades como “Ko’ox Cancún” o aterrizar en el centro o en las colonias las “manos mágicas”, pero acortando los tiempos entre una y otra edición.

Todo mundo se preocupa por la mala imagen que puede darse por la inseguridad, pero es más peligroso no atender las necesidades más primarias de las personas. Darles servicios, actividades para la generar la convivencia.

Y hay que empezar a hacerlo, si queremos en el largo plazo contra con una ciudad de diez.

Correo: jsilva@palcoquintanarroense.com

Twitter: @JulioCsarSilva | @PalcoQR

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