Un juez en Londres vinculó al presidente ruso Vladimir Putin con el homicidio de Alexander Litvinenko, un ex espía de los servicios de inteligencia soviéticos (KGB), que se convirtió en ciudadano británico y reveló información sobre el gobierno de Moscú.
El juez Robert Owen consideró que existe evidencia necesaria para considerar que el presidente ruso aprobó el ataque a Litvinenko, que murió en el 2006 a los 43 años, luego de haber sido envenenado con polonio radioactivo 210, colocado dentro de una taza de té.
“Tomando en cuenta toda la evidencia y análisis que se me hizo disponible, encuentro que la operación de la FSB (agencia heredera de la KGB) para matar a Litvinenko fue probablemente aprobada por Nikolai Patrushev (director de la FSB) y también por el presidente Putin”, indicó el juez de acuerdo con la BBC.
El reporte indica que Owens reiteró las acusaciones en contra de los también exespías Andrei Lugovoi y Dmitry Kovtun de haber sido los actores materiales del homicidio. Los rusos habrían seguido órdenes directas del Kremlin.
“Estoy satisfecho de que, en términos generales, miembros de la administración Putin, incluyendo al propio presidente […] tenían motivos para tomar medidas en contra de Litvinenko, incluyendo matarlo”, señaló Owen.
Litvinenko murió en un hospital de Londres el 23 de noviembre de 2006, 22 días después del envenenamiento. Desde su salida de la extinta KGB, el exespía se volvió un fuerte crítico del gobierno ruso. En su lecho de muerte, acusó formalmente a Putin de haber ordenado su homicidio.
Tras la resolución del juez, el gobierno ruso reaccionó de inmediato y negó cualquier vínculo al caso, acusando al Reino Unido de ligar un crimen con fines políticos.
“Lamentamos que un caso puramente criminal haya sido politizado y haya ensombrecido la atmósfera general de las relaciones bilaterales… El proceso no ha sido transparente. No hubo razón para esperar que fuese objetivo y sin sesgo”, señaló la cancillería rusa en un comunicado..
Al respecto, el gobierno del Primer Ministro David Cameron ha considerado el veredicto como “en extremo preocupante”, pues Rusia es uno de los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.
“La conclusión de que el asesinato fue autorizado en los niveles más altos del Estado ruso es extremadamente preocupante”, señaló la vocera Hellen Bower.
(Agencias)



