Ciudad de México.- El Gobierno federal continúa anunciando decomisos importantes contra el robo de combustible, conocido como huachicol, en instalaciones clandestinas equipadas con megatanques de almacenamiento y pipas para distribución. Sin embargo, pese a la magnitud de los operativos, no se ha reportado ni una sola detención.
Esta semana, autoridades federales aseguraron una presunta refinería clandestina en Coatzacoalcos, Veracruz, donde se encontraron más de 500 mil litros de crudo de procedencia ilícita. Aunque el operativo se realizó tras labores de inteligencia y una orden de cateo, el inmueble fue hallado sin personas en su interior, por lo que no hubo arrestos.
Una situación similar ocurrió el miércoles en el Municipio de Allende, Nuevo León. En uno de los mayores decomisos de huachicol en la entidad, elementos de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), encabezada por Omar García Harfuch, catearon un predio en la Colonia El Maguey. Ahí descubrieron una instalación para almacenamiento de combustible robado, pero tampoco lograron capturar a los responsables.
El predio se localiza a escasos metros de la Carretera Cadereyta-Allende, entre el Periférico y la Carretera Nacional, una zona con alta circulación de tráileres y presencia de empresas de transporte, lo que facilitaba la distribución del combustible de manera encubierta.
Los aseguramientos refuerzan el discurso oficial sobre el combate al robo de hidrocarburos; sin embargo, la falta de detenidos en ambos casos ha generado cuestionamientos sobre la eficacia de las investigaciones y la capacidad de desmantelar verdaderamente las redes criminales detrás de estas operaciones.
Hasta el momento, las autoridades no han informado si se tiene identificados a los operadores de estas instalaciones ni si existen órdenes de aprehensión en curso.




