Por Martín G. Iglesias | Caminos del Maya
Julio culmina con dos eventos de suma importancia para la sociedad quintanarroense. El primero ocurrió el 30 de julio de 1847; el segundo, la creación del octavo municipio de Quintana Roo el 28 de julio de 1993. La característica en común en ambos casos es la emancipación y la búsqueda de autonomía en la toma de decisiones.
En 1847, el inicio de la Guerra Social Maya (también conocida como Guerra de Castas) se adelantó debido al asesinato de uno de los caudillos mayas de Chichimilá, Manuel Antonio Ay, quien, preocupado por ver crecer a su hijo en un mundo libre, se unió con Cecilio Chi, Jacinto Pat y otros líderes para quitarse el yugo de los hacendados blancos, de los capataces criollos y de los mayas subyugados que trabajaban a favor del sistema. La conspiración fue descubierta y, tras un juicio sumario, Ay fue ejecutado en Valladolid.
Aunque la Guerra Social Maya comenzó hace 178 años, en realidad no ha concluido. Desde los años 70, con el arranque del centro integralmente planeado de Cancún, la expansión urbana y turística ha avanzado sistemáticamente hacia el sur, en algunos casos despojando a los mayas de sus tierras y obligándolos nuevamente a refugiarse en el corazón de la selva. Esta no es una situación desconocida para ellos, pero sí profundamente injusta. Su cultura, sus costumbres, sus tejidos y productos artesanales son explotados; mientras ellos reciben migajas por su trabajo, otros se benefician con miles de pesos. Incluso los gobiernos en turno han aprovechado la cultura viva de los mayas como recurso político y económico.
En cuanto a la creación del municipio de Solidaridad —cuya cabecera es Playa del Carmen—, su éxito turístico fue tan grande que pronto se convirtió en el segundo municipio con mayores ingresos del estado, superando incluso al propio Cozumel, del que se desprendió. Con el tiempo, rebasó en población y economía a la capital del estado, y fue tan próspero que en 2011 tuvo que dividirse para dar lugar al noveno municipio: Tulum.
Pero en Playa del Carmen también hubo excesos. Los primeros presidentes municipales se aprovecharon de las tierras nacionales, convirtiéndose en latifundistas con miles de hectáreas de selva. Recuerdo a dos: el extinto Marciano Toledo Sánchez y Gabriel Mendicuti Loría. Otros se apropiaron de reservas territoriales y áreas verdes, además de negociar concesiones con ejidatarios. El último que intentó quedarse con una buena porción de tierras fue el exgobernador Carlos Joaquín González, quien —a través de miembros de su escolta— trató de intimidar a los habitantes de “Los Faisanes”. Pero se la pelaron.
Lo cierto es que en ambos casos, los dueños originales de la tierra buscaron liberarse del yugo esclavizador. En 1847 querían recuperar su dignidad, su independencia, sus usos y costumbres, así como establecer su propio sistema político, religioso y militar. En el segundo caso, muchos extranjeros se creen con derecho a pasar por encima de los derechos de los pobladores de Playa del Carmen, imponiendo costumbres y culturas ajenas a las de este pueblo originario de pescadores. Afortunadamente, el gobierno actual rompe paradigmas e impulsa la inclusión de todas las voces.
Ahí se las dejo…
SASCAB
Observo con cierto desacuerdo las críticas vertidas contra dos personajes de la política nacional y local.
El primero es Andrés “Andy” Manuel López Beltrán, quien —como mencioné el lunes pasado— no estuvo presente en el Consejo de su partido porque estaba de vacaciones o atendiendo asuntos de negocios. Considero que si alguien tiene la posibilidad de viajar y hospedarse donde quiera, adelante, siempre que no dañe a terceros. ¿Molesta la “austeridad republicana”? No sean inocentes: es solo un discurso. También tienen necesidades que satisfacer, y una de ellas es la recreación.
El segundo personaje es Raymundo King de la Rosa, a quien critican por su intento de volver a la política local con el nuevo partido “Somos Mx”. Lo que hizo cuando estuvo en el poder está bien documentado y nadie puede negarle su derecho a participar en política. Lo que sí pueden hacer sus detractores es advertirle al electorado que no es por ahí, porque cuando tuvo la oportunidad de servir, no lo hizo. Todo lo demás es crítica de mala leche.
Al tiempo…




