Cancún, 18 de agosto de 2025.– A los 80 años de edad, Miguel Quintana Pali, el empresario pionero del ecoturismo en México, presentó a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo el proyecto de la que ya es considerada la “obra del siglo” en el país: un canal interoceánico que una al Pacífico con el Atlántico.
El canal, que competiría directamente con el de Panamá, requeriría una inversión de 218 mil 157 millones de dólares a precios actuales, es decir, unos 15 mil millones de dólares anuales durante 15 años, tiempo en el que se planea terminarlo.

Con esto, Quintana Pali, quien es reconocido como el empresario más exitoso de Quintana Roo, con 8 parques ecoturísticos y hoteles, entre otros negocios, aseguraría un lugar en la historia.
El proyecto se presentó originalmente al ex presidente Andrés Manuel López Obrador en las postrimerías de su gobierno, quien dejó la decisión sobre la obra, que se planea desarrollar en sociedad con el gobierno mexicano, a su sucesora, Claudia Sheinbaum Pardo
Proyecto con historia
La idea de unir los océanos Pacifico y Atlántico fue concebida en México desde mediados del siglo XIX, aunque originalmente consistía en un camino que pasaría por el Istmo de Tehuantepec, a fin de agilizar el transporte de mercancia a bajo costo.
La obra, de acuerdo con las fuentes consultadas, se planteó como opción para encaminar a México en la senda del progreso derivado de las relaciones comerciales que entablaría con diversas naciones.

En 1849, un año después de que concluyó la guerra con Estados Unidos, en la cual México perdió más de la mitad de su territorio, se otorgó al empresario José Garay la concesión para emprender el proyecto.
Sin embargo, entraron en escena empresarios estadounidenses y fue Peter A. Haegous, quien compró la concesión a Garay y fundó la Tehuantepec Railroad Company.
Haegous perdió la concesión en 1851, ante la fuerte oposición de políticos que veían la posibilidad de que México perdiera más territorio.
En 1853, Albert G. Sloo, quien creó la Compañía Mixta Tehuantepec Company, recibió una nueva concesión, pero tampoco pudo ejecutar la obra, de modo que la navegación comercial interoceánica debió seguir utilizando el Estrecho de Magallanes y el Cabo de Hornos, en el extremo austral de Chile, hasta la inauguración del Canal de Panamá, en 1914. (Continuará).




