El pasado jueves, en la comunidad de Calderitas, la gobernadora Mara Lezama rindió su Tercer Informe de Gobierno en un escenario que lució renovado, que mostró una imagen digna de este rincón emblemático del sur de Quintana Roo.
No fue un informe al estilo tradicional, cargado de autocomplacencia y frases huecas, sino un ejercicio de rendición de cuentas con balance: avances concretos, pero también retos claros que aún persisten.
La Gobernadora subrayó logros en distintos rubros, con un énfasis especial en el sector salud, donde lanzó una afirmación contundente: en tres años se ha hecho más que en los 15 años anteriores. Con ello marcó distancia de los gobiernos de Félix González Canto, Roberto Borge Angulo y Carlos Joaquín González, que en este tema —según sus palabras— quedaron muy por debajo de las necesidades de la población.
De los ex gobernadores más recientes, solo Joaquín Hendricks Díaz estuvo en primera fila estoico, aguantando la andanada de recordatorios y reclamos. Como sabemos, Borge Angulo está en la cárcel, Carlos Joaquín es embajador de México en Canadá y Félix ha optado por conducirse en bajo perfil.
Otro punto clave en el informe de Mara Lezama fue el de la deuda pública, donde la Gobernadora recordó que recibió compromisos por más de 27 mil millones de pesos y hoy la cifra se ubica en poco más de 21 mil millones, una reducción efectiva que contrasta con el discurso de Carlos Joaquín, quien siempre aseguró que uebla redujo, aunque en realidad la aumentó de 19,000 millones a 27,000 millones de pesos.
En materia de seguridad, Mara Lezama reconoció que los desafíos son enormes, pero defendió que las inversiones en infraestructura, equipamiento y tecnología están empezando a reflejar resultados en el combate a la delincuencia. Aun así, pidió paciencia y dejó en claro que se trata de una tarea que no se resuelve de la noche a la mañana.
Más allá de los datos, el informe de Mara Lezama destacó por ser también un corte de caja político. No rehuyó señalar los errores del pasado ni disfrazó la situación actual con cifras maquilladas. Al contrario, asumió los pendientes como propios, sin dejar de recordar que buena parte de los problemas que enfrenta el estado se gestaron en administraciones anteriores.
El balance, pues, deja ver una gobernadora que apuesta por la honestidad política, capaz de celebrar logros, pero también de reconocer con franqueza los retos que siguen en pie. Y en tiempos donde la confianza ciudadana hacia los gobiernos se mide en la congruencia, esa actitud resulta más significativa que cualquier cifra.




