CIUDAD DE MÉXICO, 20 de octubre.— La presidenta Claudia Sheinbaum reaccionó este lunes al resultado electoral en Bolivia, donde la izquierda perdió la presidencia tras 20 años de usufructuarla, pero su comentario pareció más un mensaje interno para Morena que una opinión sobre política exterior.
Sin felicitar al ganador, la mandataria lamentó la división entre las fuerzas progresistas bolivianas y advirtió que la fragmentación es el mayor riesgo para los movimientos de transformación.
“Desde la perspectiva de los movimientos progresistas en América Latina, pues es una pena que se hayan dividido ahí en Bolivia. Por eso, para nuestro movimiento es muy importante la unidad”, dijo.
Claudia Sheinbaum subrayó que la lección boliviana debe servir como ejemplo a su propio partido: “A veces se minimiza eso, pero hablando políticamente, el movimiento de transformación tiene que permanecer unido. Porque cuando te divides, es cuando pierdes fuerza con la gente, con el pueblo.”
El mensaje llega en un momento en que Morena atraviesa semanas turbulentas, marcadas por la ostentación y los escándalos de algunos de sus referentes: viajes en vuelos privados, exhibición de lujos y señalamientos por presuntos vínculos con redes de huachicol, así como disputadas adelantadas por candidaturas en los estados han generado incomodidad entre las bases y puesto en entredicho el discurso de austeridad que dio origen al movimiento.
En ese contexto, las palabras de la presidenta fueron leídas como una advertencia hacia los suyos: la división, como la que llevó a la derrota de la izquierda en Bolivia, podría también debilitar al movimiento de la Cuarta Transformación en México.
Aunque Sheinbaum evitó mencionar nombres o referirse directamente a las disputas morenistas, su mensaje parece dirigido a quienes buscan aprovechar las grietas internas.
“La unidad no se decreta, se construye”, ha repetido en otras ocasiones, y este domingo, al hablar de Bolivia, volvió a recordarlo entre líneas.




