FELIPE CARRILLO PUERTO, 11 de febrero.- A pesar de que la lengua maya es objeto de estudio académico en países como Estados Unidos, Alemania y Japón, en su propio territorio enfrenta una crisis de transmisión hacia las nuevas generaciones. Especialistas y autoridades advierten que, de no tomarse medidas urgentes para revertir el abandono del idioma, el número de hablantes podría reducirse drásticamente en el futuro cercano.
Actualmente, el estado de Quintana Roo cuenta con 82,715 personas que reconocen hablar y entender la lengua maya, según datos del INEGI, mientras que a nivel peninsular la cifra alcanza los 700 mil hablantes. Sin embargo, el lingüista Fidencio Briceño señala que estas cifras son vulnerables debido a que, hace apenas tres décadas, las instituciones educativas promovían el uso exclusivo del español como idioma nacional, desplazando la identidad lingüística originaria.
Uno de los obstáculos más graves para la preservación de la lengua es la falta de acceso a servicios públicos. Aunque en las comunidades rurales la vida cotidiana se desarrolla en maya, al acudir a centros de salud, fiscalías o dependencias municipales, los ciudadanos se encuentran con barreras institucionales. Actualmente, el estado solo cuenta con 30 traductores certificados, una cifra que el Instituto para el Desarrollo del Pueblo Maya (INMAYA) busca incrementar de manera urgente para materializar el derecho a la atención en lengua materna.
En el ámbito educativo, la situación empieza a transformarse debido a mandatos legales. Derivado de una orden de la Suprema Corte de Justicia por la violación de derechos lingüísticos en años anteriores, escuelas secundarias en Felipe Carrillo Puerto y Santa Rosa han integrado clases de lengua maya para nivelación educativa. Estos esfuerzos institucionales se suman a iniciativas comunitarias, como la de los jóvenes de Tihosuco, quienes promueven el idioma a través de la música para evitar que este legado cultural desaparezca.




