Vanessa González Rizzo, coordinadora de la organización Derechos, Autonomías y Sexualidades (DAS), emitió un llamado formal a todas las mujeres para unirse a la movilización del 8 de marzo en Cancún en donde estiman se sumen al menos 10 mil.
En representación de los diferentes colectivos que están presentes, la activista subrayó que esta marcha, enmarcada en el Día Internacional de la Mujer, busca visibilizar las demandas históricas y exigir justicia ante el amplio espectro de violencias que atraviesan la vida biopsicosocial de las mujeres, desde la económica hasta la digital.
El punto de reunión será el Malecón Tajamar a las 16:00 horas, desde donde el contingente partirá hacia la explanada del Palacio Municipal de Benito Juárez.
Se enfatizó que el recorrido será pacífico y plural, diseñado para recibir a mujeres de todas las esferas: empresarias, sindicalistas, indígenas, mujeres trans y buscadoras.
El objetivo es convertir la calle en un espacio de sororidad donde las causas de todas, sin importar su postura política, sean escuchadas.
González Rizzo destacó que el orden de la marcha priorizará a los grupos más vulnerables, colocando al frente a madres buscadoras, familiares de víctimas y mujeres con discapacidad o de la tercera edad.
La intención es mantener un ambiente seguro y evitar la presencia de “rompe marchas” o provocadores. Se recalcó que la movilización es exclusiva para mujeres, solicitando a los hombres respetar el protagonismo femenino y abstenerse de participar activamente.
En cuanto a la seguridad, la organización solicitó a las autoridades que el acompañamiento policial sea realizado estrictamente por mujeres debidamente acreditadas.
Se busca prevenir incidentes violentos y garantizar que el despliegue civil se mantenga como un ejercicio de libre expresión y exigencia de derechos humanos, protegiendo la integridad de asistentes que van desde niñas de corta edad hasta adultas mayores que han luchado por décadas.
La coordinadora también hizo un llamado a los medios de comunicación para realizar una cobertura con perspectiva de género. Instó a los reporteros a evitar el amarillismo y enfocarse en las causas estructurales de la protesta, utilizando cifras reales en lugar de narrativas sensacionalistas.
El mensaje es claro: la prensa tiene la responsabilidad social de transmitir la esencia de la lucha sin desvirtuar el mensaje con anécdotas irrelevantes.
Finalmente, se recordó a las asistentes cuidar los mensajes de sus pancartas para no violentar a otras compañeras, promoviendo un consumo responsable de ideas.
La movilización del 8M en Cancún se perfila como el espacio anual de mayor convergencia femenina, donde la prioridad es construir un mundo más habitable y justo para todas las personas, eliminando las brechas de desigualdad que persisten en la región.




