PLAYA DEL CARMEN, 18 de marzo.— El danzante prehispánico Noé González falleció luego de permanecer casi tres años en estado crítico, como consecuencia de las graves lesiones que sufrió en 2023 durante un evento público organizado por el Ayuntamiento de Playa del Carmen, en el marco del 30 aniversario del municipio.
El accidente ocurrió durante la administración de la entonces presidenta municipal, Lili Campos Miranda, cuando una estructura de pantalla de gran tamaño colapsó repentinamente y cayó sobre el artista, provocándole heridas de consideración que derivaron en una prolongada convalecencia.
Desde ese momento, su estado de salud fue reportado como delicado, enfrentando múltiples complicaciones médicas sin lograr una recuperación. Su fallecimiento ha generado consternación entre la comunidad cultural y ciudadanos que dieron seguimiento al caso desde el inicio.
A raíz de su muerte, resurgen cuestionamientos sobre las condiciones en las que se llevó a cabo el evento, particularmente en lo relacionado con la instalación de estructuras y las medidas de seguridad.
Familiares, allegados y testigos han insistido en que el accidente pudo haberse evitado, al señalar presuntas fallas técnicas y omisiones en la supervisión.
El caso también ha estado marcado por señalamientos de negligencia institucional y un proceso judicial que, según denuncian los afectados, ha sido lento.
En su momento, el funcionario vinculado con la instalación de las pantallas, José Luis Argüelles, fue detenido, aunque posteriormente obtuvo el beneficio de continuar su proceso en libertad. Hasta ahora, no se ha emitido una sentencia firme.
Asimismo, la actuación de la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo ha sido objeto de críticas por la falta de avances sustanciales en más de tres años, lo que ha alimentado la percepción de impunidad y posible protección a exfuncionarios involucrados.
Colectivos ciudadanos y familiares han reiterado su exigencia de justicia, solicitando el esclarecimiento total de los hechos, sanciones a los responsables y garantías de no repetición en la organización de eventos públicos.
La muerte de Noé González no solo representa una pérdida para el ámbito cultural, sino que también reabre una herida en la exigencia de justicia y en la responsabilidad de las autoridades para salvaguardar la integridad de quienes participan en actos públicos.




