CANCÚN, 2 de mayo.— Con un mensaje inusualmente breve, la presidenta Claudia Sheinbaum fijó postura durante la inauguración del Puente Vehicular Nichupté, una de las obras más esperadas en Cancún.
Sin rodeos ni tecnicismos, la mandataria condensó su discurso en una idea central: el contraste entre el pasado y el presente.
“Donde antes había corrupción, hoy hay honestidad. Donde antes había desigualdad, hoy hay igualdad. Donde antes se construían barreras, hoy se construyen puentes”, afirmó.

El mensaje, uno de los más cortos de su trayectoria pública, apuntó directamente a una narrativa política: diferenciar a los gobiernos anteriores —a los que atribuyó corrupción, desigualdad y división— frente a la llamada Cuarta Transformación, que definió como un proyecto basado en la honestidad y el amor al país.
Sheinbaum llevó a los asistentes a corear consignas sobre la honestidad y remató con un “¡Que viva México!”, en un ambiente de alta carga simbólica.
Más allá del acto protocolario, la inauguración del Puente Nichupté se convirtió en una celebración masiva. Miles de cancunenses tomaron la vialidad antes de su apertura formal al tráfico vehicular.
La escena fue más cercana a una verbena que a un evento oficial:
ciclistas, corredores y familias completas recorrieron el puente mientras el atardecer caía sobre la laguna.
El color lo pusieron las playeras conmemorativas, los drones sobrevolando la estructura y las embarcaciones acompañando desde el agua. En tierra, la presidenta se mostró accesible, saludando y posando para fotografías con los asistentes.




