CIUDAD DE MÉXICO, 25 de mayo.- Andrés Manuel López Beltrán informó este lunes su separación de la Secretaría de Organización del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena, así como de su papel como integrante de la Comisión Nacional de Elecciones, en uno de los momentos más complejos para el partido y para su propia figura pública.
A través de una carta dirigida a la presidenta de Morena, Ariadna Montiel Reyes, al Congreso y Consejo Nacional, y a la militancia, el político explicó que su decisión responde a su intención de contender por el cargo de diputado federal por el VI Distrito Electoral Federal del Estado de Tabasco, que comprende los municipios de Centro y Jalapa, entre otros.
La separación, señaló, es congruente con lo acordado en la VII Sesión Ordinaria del Consejo Nacional del partido.
El balance que presenta como saldo de su gestión
En su comunicado, López Beltrán hizo un recuento de los resultados que, según afirmó, deja al frente de la Secretaría de Organización:
– 10 millones de nuevos militantes incorporados al padrón de afiliados.
– Cerca de 7 millones de nuevos afiliados credencializados, mediante 300 módulos de credencialización instalados en cada uno de los Distritos Electorales Federales del país.
– Comités Seccionales establecidos en 69 mil 396 secciones electorales, equivalentes al 97% del total nacional.
– Consejos Municipales conformados en mil 952 municipios, el 97.60% de los municipios con régimen de partidos, actividad que —indicó— quedará concluida el próximo 31 de mayo.
– Más de 272 asambleas de evaluación y organización realizadas en todo el país junto a los coordinadores del partido.
Con base en esos resultados, López Beltrán sostuvo que Morena es hoy “la organización política más grande en la historia de México y una de las más grandes del mundo”, además de una de las más organizadas, y aseguró que el partido se ha convertido en un referente internacional en materia de organización.
Una salida marcada por el desgaste
Más allá del balance que él mismo presenta, su salida ocurre en el punto más bajo de su capital político. El hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador cargaba con el desgaste acumulado tras el escándalo por sus vacaciones en Tokio, Japón, en el verano de 2025, cuando la difusión de imágenes y facturas en un hotel de lujo lo colocaron en el centro de la polémica.
Las facturas reveladas por la prensa documentaron consumos superiores a los 177 mil pesos por una estancia de catorce días en el Hotel Okura, además de gastos en restaurantes de alto costo y compras en boutiques de lujo, un episodio que contrastó con el discurso de austeridad que Morena ha enarbolado desde su fundación. El caso derivó incluso en una denuncia ante la Fiscalía General de la República por presunto enriquecimiento ilícito y llevó a la presidenta Claudia Sheinbaum a llamar públicamente a la militancia a mantener la austeridad como principio.
A ese episodio se sumaron señalamientos posteriores por privilegios en vuelos comerciales y un creciente rechazo en la opinión pública: sondeos difundidos a inicios de 2026 lo ubicaron como una de las figuras con mayor nivel de desaprobación rumbo a los procesos de 2027 y 2030.
Morena, en plena reconfiguración
La salida de López Beltrán se inscribe, además, en un reacomodo mayor dentro de la dirigencia nacional. El partido vive un proceso de reestructuración tras los descalabros electorales de 2025 en entidades como Durango y Veracruz, ocurridos bajo la supervisión de la propia Secretaría de Organización, y en medio de tensiones internas que llevaron a la reubicación de Luisa María Alcalde y a la llegada de Ariadna Montiel Reyes a la presidencia del CEN.
Con la salida de “Andy” hacia Tabasco, su estado de origen, Morena busca despejar uno de los principales focos de inestabilidad en su cúpula, justo cuando se perfilan las definiciones rumbo a las elecciones de 2027.




