CANCÚN, 24 de junio.— La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) ha propinado un revés definitivo al megaproyecto hotelero ecoturístico denominado “Biocentro Isla Grande”, el cual pretendía edificarse en una de las zonas de mayor fragilidad ecológica dentro del Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam, en la Isla Grande de Holbox. La resolución, emitida por la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA), frena las intenciones de la empresa promotora Pradesa S.A. de C.V., que desde el año 2024 buscaba obtener la Manifestación de Impacto Ambiental para el desarrollo de un complejo hotelero de palafitos.
El proyecto rechazado contemplaba el desarrollo de una infraestructura turística sobre una superficie que superaba las 331 hectáreas, diseñada para albergar 49 habitaciones exclusivas bajo la modalidad de palafitos. El complejo arquitectónico proyectaba además la inclusión de albercas, restaurantes, bares, diversas amenidades vacacionales y obras de infraestructura básica esenciales para su operación, tales como un sistema de tratamiento de aguas residuales y plantas para la generación de energía eléctrica. Todo ello requería una inversión estimada en cuatro millones de dólares (equivalentes a más de 72 millones de pesos) con un periodo de ejecución proyectado a cinco años.
La autoridad ambiental federal fundamentó su veredicto negativo en dos causas principales de carácter normativo y legal. En primer lugar, la DGIRA determinó que las características del desarrollo turístico contravenían las normas de densidad, intensidad y las modalidades de construcción permitidas para salvaguardar el equilibrio de la reserva natural Yum Balam. En segundo lugar, y como el obstáculo legal más riguroso, se constató que el predio propuesto sufrió un grave incendio forestal en agosto de 2025. De conformidad con el artículo 97 de la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, la legislación mexicana prohíbe de manera estricta otorgar cualquier cambio de uso de suelo en terrenos forestales incendiados antes de que transcurran 20 años, con el propósito de garantizar la restauración y regeneración natural del ecosistema.
El incendio forestal que marcó el destino de este proyecto ocurrió en agosto de 2025 y devastó una superficie aproximada de entre 670 y 700 hectáreas de vegetación nativa en la Isla Grande de Holbox, afectando gravemente zonas de selva baja, arbustos y, de manera particular, ecosistemas de manglar. El fuego se propagó con rapidez debido a la fuerza de los vientos de la región, requiriendo más de seis días de intensas labores para ser completamente sofocado. Aunque en su momento las investigaciones de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) descartaron que el siniestro hubiera sido provocado intencionalmente, diversas organizaciones civiles —entre ellas el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, Amigos de Sian Ka’an, Centinelas del Agua, el Grupo Ecológico del Mayab, el Grupo Tortuguero del Caribe y Casa Wayuu— ejercieron una fuerte presión social y legal para exigir la aplicación rigurosa de la veda forestal de 20 años, criterio que finalmente la Semarnat incorporó para negar los permisos de impacto ambiental.
Tras la emisión de esta negativa, la Semarnat ha establecido una postura firme y ha advertido que en dicho terreno está estrictamente prohibido realizar cualquier tipo de obra o retirar ejemplares de vegetación protegida, haciendo hincapié en que la remoción de un solo elemento de manglar sin la autorización correspondiente derivará en severas sanciones legales. A pesar del rigor de este fallo, la dependencia federal dejó abierta la posibilidad técnica de que la empresa promotora pueda corregir y reestructurar las observaciones del proyecto para presentarlo de nueva cuenta en el futuro; sin embargo, la veda de 20 años impuesta por la ley tras el incendio forestal se mantiene actualmente como la barrera legal definitiva e insalvable a mediano plazo para cualquier desarrollo en el sitio.




