CANCÚN, 27 de junio.- El sargazo que cada año bloquea las playas del Caribe mexicano empieza a verse diferente en Quintana Roo: no como un problema, sino como una materia prima.
El jueves se celebró en Cancún el primer encuentro “Sargazo Circular”, un espacio de vinculación entre empresas, investigadores, autoridades y emprendedores que ya trabajan con el alga y buscan consolidar una cadena productiva capaz de sostenerse en el tiempo.

Participaron SargazoSandals, SargaBlock, Rubis CO2, Ensol y Nopalimex, junto con la Secretaría de Desarrollo Económico del estado, representantes del sector hotelero y organismos empresariales de Cancún, Puerto Morelos y Playa del Carmen.
Sandy Burgos, representante legal de Grupo Buma y organizadora del encuentro, planteó el argumento central: lo que durante años se trató como residuo puede convertirse en fertilizantes, materiales de construcción, cosméticos, calzado y textiles. El problema no es la tecnología. Es la comercialización.
Félix Navarrete, director general de Grupo Ensol Caribe, fue más directo: el sargazo no tendrá solución definitiva mientras no sea negocio. Su empresa trabaja en una propuesta para instalar biodigestores en Tulum; otras iniciativas presentes exploran la producción de pellets energéticos.
El secretario de Desarrollo Económico, Paul Carrillo, anunció que buscará una agenda de trabajo con la Secretaría de Economía federal para abrir mercados nacionales a estos productos. También está sobre la mesa la posibilidad de un parque de economía circular vinculado al sargazo, impulsado desde la Secretaría de Ecología, aunque Carrillo aclaró que ese proyecto aún está en análisis.
Algunos de los productos ya cuentan con el distintivo Hecho en Quintana Roo.
El estado recibe toneladas de sargazo cada temporada. La pregunta que este encuentro intenta responder es si esa biomasa puede convertirse en empleos. Por ahora, hay cinco empresas que apuestan a que sí.




