CIUDAD DE MÉXICO, 28 de julio.- El exgobernador de Baja California y actual senador del Partido del Trabajo, Jaime Bonilla Valdez, amenazó a la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda en un video difundido este lunes por el periodista Luis Chaparro a través del medio Pie de Nota, una filtración que eleva la confrontación entre las dos principales figuras del oficialismo en esa entidad.
“Le voy a romper su madre a Marina. Todo el pinche tiempo que tenga yo de vida, la voy a estar chingando”, se escucha decir al exmandatario en la grabación, captada por una cámara de videovigilancia en lo que parece una sala de juntas y cuya fecha no ha sido precisada.
De acuerdo con Pie de Nota, la conversación gira en torno a un contrato millonario cancelado durante la administración de Ávila Olmeda por presuntas irregularidades, vinculado a la empresa Fisamex, contratada en el gobierno de Bonilla para auditar y recuperar adeudos por consumo de agua. En el mismo material, el senador sostiene que sus excolaboradores han sido objeto de auditorías sin que se les haya encontrado anomalía alguna. El medio anunció que este martes presentará la investigación completa del caso.
La filtración ocurre en el momento de mayor fragilidad política para la gobernadora, exhibida en una serie de audios en los que habla de sus gestiones para recuperar la visa estadounidense que le fue revocada en mayo de 2025. En la grabación más reciente, divulgada horas antes del video, la mandataria menciona la contratación de un exagente del FBI como parte de esas gestiones. Ávila Olmeda no ha negado las conversaciones con supuestos agentes de Estados Unidos, pero atribuye la filtración a una operación orquestada por Bonilla para dañarla, señalamiento que el senador rechaza.
La rivalidad entre ambos viene de lejos. Nació tras el relevo en el gobierno estatal en 2021 y tocó uno de sus puntos más álgidos en agosto de 2022, cuando Bonilla, desde la tribuna del Senado, acusó a su sucesora de haber pactado con el Cártel Jalisco Nueva Generación, sin aportar prueba alguna. La gobernadora respondió entonces con un llamado a no hacer uso político de la violencia.
El pleito dejó de ser personal. La disputa entre dos figuras de la misma coalición electoral profundiza la fractura del movimiento oficialista en Baja California, mientras en el gobierno federal sigue pendiente el esclarecimiento del posible intercambio de información de una gobernadora de Morena con autoridades de Estados Unidos.




