TULUM. — A pesar de los constantes anuncios oficiales y operativos intermitentes enfocados en el reordenamiento del acceso a la Zona Arqueológica y al Parque del Jaguar, la actividad de los vendedores informales conocidos como “jaladores” se mantiene e intensifica de forma alarmante en las principales vías de comunicación del municipio.
El conflicto ha rebasado las zonas peatonales tradicionales. En los últimos meses, prestadores de servicios turísticos y guías locales han documentado cómo estos operadores irregulares se desplazan directamente hacia los carriles de rodamiento de la Carretera Federal 307. Equipados con pancartas y letreros, se apostan a las orillas e incluso invaden la carpeta asfáltica para intentar detener vehículos en plena marcha o desviar la atención de los conductores.
Esta dinámica representa un riesgo inminente de percances viales de fatales consecuencias, dado que los automóviles circulan a velocidades considerables en esta conexión hacia el norte del estado, como el tramo con rumbo a Playa del Carmen.
Los sectores productivos y comerciales señalan que las acciones implementadas por las corporaciones de seguridad y las áreas de inspección municipal y estatal han resultado insuficientes. Acusan que los operativos se aplican de manera esporádica, generando efectos superficiales y temporales que no atacan el problema de fondo ni disuaden el comercio informal invasivo.
Ante este escenario, guías, artesanos y prestadores de servicios establecidos exigen a los tres niveles de gobierno una intervención coordinada, firme y permanente. Advierten que la permisividad institucional actual no solo demerita la imagen competitiva de Tulum como destino turístico internacional, sino que mantiene latente la posibilidad de una tragedia en una de las arterias viales más transitadas de la Riviera Maya.





