El lunes 10 de agosto se cumplen 55 años del decreto presidencial que le dio a Cancún su acta de nacimiento legal. Declaró de interés público la isla y la franja costera del entonces Territorio de Quintana Roo, facultó al gobierno federal para expropiar los terrenos necesarios para el proyecto y ordenó que todo pasara al fideicomiso INFRATUR, antecesor de FONATUR.
Hay quienes sostienen que esa es la fecha fundacional de Cancún. Los cancunenses, sin embargo, nos identificamos más con el 20 de abril de 1970, cuando, según el relato de los pioneros, llegaron las primeras máquinas y arrancó la construcción.
Ambas fechas han sido motivo de discusiones interminables en mesas de café. En los hechos, como cualquiera de nosotros, Cancún tiene una fecha de nacimiento y otra en la que se le reconoció legalmente su existencia. Un recién nacido no tiene personalidad jurídica el mismo día que respira por primera vez. Alguien tiene que ir al registro civil, levantar el acta, ponerle nombre ante la ley. En el caso de Cancún, eso tardó dieciséis meses.

Con ese decreto quedó trazada sobre papel la frontera que hasta hoy define a la ciudad: la Zona Hotelera para el turista y la Zona Urbana para quien la construyó y la habita, es decir, desde el decreto fundacional se estableció la existencia de esos dos Cancunes tan contrastantes. Sin ese decreto, el bebé de abril habría crecido sin registro. Las máquinas habrían seguido trabajando, sí, pero sobre una isla sin plan maestro, sin fideicomiso y sin respaldo legal.
Hay una tercera fecha: la que le dio a Cancún, en propiedad, el territorio para crecer. El 29 de noviembre de 1975, el primer gobernador constitucional del estado, Jesús Martínez Ross, firmó el decreto de fundo legal: doce mil setecientas hectáreas que integraron la zona turística y la reserva de crecimiento del futuro municipio de Benito Juárez. Quintana Roo tenía apenas catorce meses de haberse convertido en estado y Martínez Ross, poco más de siete meses de haber tomado protesta: el fundo legal de Cancún fue, prácticamente, una de las primeras grandes decisiones de su gobierno.
20 de abril, 10 de agosto y 29 de noviembre son las tres fechas que marcaron el destino de una ciudad. Las últimas dos siguen en el olvido.
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