Hasta la elección de 2024, Morena se dio el lujo de postular a cualquiera. Bastaba ponerse a la sombra de Andrés Manuel López Obrador o de Claudia Sheinbaum para obtener votaciones altas, que luego el beneficiado vendía como si se tratara de un político extraterrestre.
“Soy el más votado de la historia”, “soy la diputada más joven y más votada de la historia”, presumían por allí, sin más respaldo que la sombra de los caudillos más modernos de México.
El partido se permitió todavía más: solapó a quienes se apropiaron de candidaturas reservadas a grupos subrepresentados. Hubo quien se dijo indígena con constancias de firmas falsificadas, según documentos del INE. Colectivos de Quintana Roo y de Chiapas denunciaron a morenistas que ocuparon la cuota de la diversidad sexual sin pertenecer a ella. Y una diputada electa por la cuota de discapacidad, se justificó con que sin lentes no ve nada.
Eso ya es cosa de la historia.
López Obrador está en Palenque y Claudia Sheinbaum no irá en la boleta. Quiso ir: propuso empatar la revocación de mandato con la elección de 2027, pero el PT, su aliado, sacó el tema de la reforma en el Senado el 25 de marzo y la consulta se quedó para 2028. La propia Presidenta dio la explicación: los partidos temían que, con ella en la boleta, unos sacaran más votos que otros.
Será la primera elección, desde que Morena llegó al poder, sin López Obrador en la boleta ni en Palacio Nacional. Ahora se sabrá cuántos votos propios generan los que presumían ser los más votados de la historia.
La presidenta de Morena Ariadna Montiel y Citlalli Hernández, al frente de la Comisión Nacional de Elecciones, lo tienen claro y así lo han advertido: las candidaturas ya no se sostienen solo con las siglas. Hay que acreditar trabajo de campo, liderazgo propio y respaldo social real.
Con esa vara, sería prácticamente imposible que resulten beneficiados muchos morenistas fundadores, dedicados al análisis de café, a publicar videos en redes sociales y a medrar con su antigüedad, pero que se niegan a hacer talacha.
Su reclamo de que hay devolver el partido a los morenistas no tiene fuerza, porque cuando lo tuvieron sus resultados dejaron mucho que desear.
Pero su actitud, que incluye amagos para abandonar a la 4T, va en contra del llamado que hace López Obrador en su nuevo libro, Pueblo:
“No vaya alguno de ustedes a encapricharse y querer ser postulado como candidato a como dé lugar”.
Estos son días para el registro de aspirantes a las 300 diputaciones federales, entre ellas las 4 de Quintana Roo. Los nombres de los ganones los sabremos a más tardar el 31 de diciembre, si no es que antes. Ahí se verá si la vara es pareja o si alguien, otra vez, tuvo éxito en sus chantajes y volvió a encontrar sombra.
Correo: [email protected]
Twitter: @JulioCsarSilva | @PalcoQR
Julio César Silva Cetina | Desde el Palco | Palco Quintanarroense




