“No se hagan bolas. Lo que es del Verde no está en negociación; lo que se negocia es lo demás”.
Así lo resume un político vinculado a las altas esferas de ese partido en Quintana Roo, en plena especulación por las coordinaciones municipales de Defensa de la Transformación de Morena, que en los hechos definirán a los candidatos a presidentes municipales. El registro cierra este domingo.
Y entre lo que tradicionalmente ha sido del Verde es Cancún, que lo ganó por primera vez en 2002 con el ex panista Juan Ignacio García Zalvidea, pero se consolidó a partir de 2016 con el triunfo de Remberto Estrada Barba.
En diez años, desde Cancún como cabeza de playa el Verde se ha ido extendiendo a otras regiones del estado. En 2016 también obtuvo con Juan Carrillo Soberanis, Isla Mujeres y ahora busca recuperarlo con la misma figura política, aliado con Morena. Lo más probable es que allí el PT tome otro camino.
Así, con esos antecedentes, más allá de los deseos de fundadores, recién llegados, de filias, fobias, querencias y aspiraciones, solo un cataclismo impediría que Pablo Bustamante Beltrán sea el coordinador en Benito Juárez.
Con 717 mil electores, el municipio concentra el 47.7 por ciento de la lista nominal del estado. Tiene más votantes que Campeche o Colima, que en 2027 también eligen gobernador.
En las designaciones influyen, como es obvio, la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Mara Lezama. Y también Jorge Emilio González, el hombre que manda en el Verde.
En ese escenario no figura Rafael Marín Mollinedo. Dos meses antes de la definición estatal, la presidenta ya le había dicho que no sería él. Aun así, siguió con su proselitismo interno. Hoy, como antes, sigue con su propio juego, con posibilidades bajas.
Tampoco tiene posibilidades Marybel Villegas. Desconoció la encuesta que ganó Gino Segura y, en el contexto de esa actitud hacia el interior de Morena, la diputada titular retomó sus funciones y a ella la hicieron a un lado. Su historia se repite en cada partido por el que pasa: termina marginada y rompiendo.
Algo no cuadra en Marybel. Esta vez, todo indica que romperá con Morena, pero no con la Cuarta Transformación. Su lugar será la periferia, con el PT. Y llega ahí en una etapa de su vida en la que la osadía que la caracterizó ha bajado de intensidad. En otros tiempos, su decisión hubiera sido más radical.
Y ahí está el contraste.
El PT también amaga a nivel nacional porque se dice maltratado. Pero a diferencia del Verde, no invierte en su crecimiento. Las prerrogativas que recibe alcanzan para sostener a su burocracia dorada y para negociar acuerdos que le den cierta vigencia, sin dar el do de pecho como partido. Le basta con rebasar el 3 por ciento que exige la ley para conservar el registro, y para eso tiene las transfusiones de votos de la coalición.
El Verde hace la cuenta contraria: cada plaza que gana es estructura propia para la siguiente elección.
Morena publicará los registros aprobados a más tardar el 31 de diciembre, pero dicen los entendidos que puede hacer antes.
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