Ciudad de México, 9 de febrero.— Los más recientes indicadores económicos reflejan que la economía mexicana atraviesa una etapa de moderación, marcada por un crecimiento contenido, cautela en la inversión y señales de desaceleración en el consumo y la confianza empresarial, de acuerdo con datos correspondientes al periodo del 2 al 6 de febrero de 2026.
La Formación Bruta de Capital Fijo (IMFBF) reportó en noviembre de 2025 un incremento mensual de 0.4%, lo que indica un ligero avance en la inversión productiva. Sin embargo, a tasa anual presentó una caída de 5.7%, lo que evidencia debilidad estructural en la inversión de largo plazo. El crecimiento fue impulsado principalmente por el gasto en maquinaria y equipo, mientras que la construcción mostró avances más limitados.
En materia de política monetaria, la Junta de Gobierno del Banco de México decidió mantener sin cambios la tasa de interés interbancaria en 7.00%, en un contexto de desaceleración inflacionaria y estabilidad financiera. La decisión busca preservar el anclaje de expectativas, sin comprometer el equilibrio macroeconómico, aunque mantiene condiciones restrictivas para el crédito y la inversión.
El consumo privado también reflejó señales de enfriamiento. En noviembre de 2025, el Indicador Mensual de Consumo Privado (IMCP) registró una caída mensual de 0.5%, aunque a tasa anual creció 2.8%. El comportamiento muestra que, si bien el consumo se mantiene como motor de la economía, los hogares comienzan a mostrar mayor cautela en su gasto.
Por su parte, los Indicadores de Confianza Empresarial evidenciaron un deterioro en el ánimo del sector productivo. En enero de 2026, el Indicador Global se ubicó en 48 puntos, con una disminución mensual de 0.2 puntos y una caída anual de 3.4 puntos, permaneciendo en zona de pesimismo. Sectores como comercio y servicios mostraron retrocesos, mientras que la construcción fue el único con ligero avance.
En conjunto, los datos dibujan un panorama de crecimiento moderado, menor dinamismo interno y mayor cautela en las decisiones económicas, tanto de empresas como de consumidores. Especialistas señalan que el país se encuentra en una etapa de ajuste, donde la estabilidad macroeconómica se mantiene, pero el impulso económico pierde fuerza, lo que podría traducirse en un entorno más selectivo para la inversión y el consumo durante los próximos meses.




