Luis Gabriel Figueroa Martínez, subdirector de Regionalización Epidemiológica en Senasica, es eje de un patrón de hostigamiento que sus trabajadoras describen como sostenido. De acuerdo con testimonios y expedientes del Comité de Ética, el funcionario suma al menos cuatro denuncias por acoso laboral y discriminación: malos tratos, descalificaciones, retiro de funciones, bloqueo de información, sobrecarga de tareas y trabas a ascensos y concursos internos.
En dos casos, el Comité de Ética falló a favor de las denunciantes, pero las “medidas” se redujeron a reubicarlas y a enviar a Figueroa a cursos. Para las víctimas, la institución terminó castigándolas a ellas: se las aparta, mientras el señalado conserva mando y capacidad de decisión.
Pese a que el Órgano Interno de Control mantiene investigación abierta y ha recabado testimonios de ex colaboradores, Figueroa resultó ganador del concurso para dirigir la Dirección de Epidemiología. De concretarse, quienes lo denunciaron volverían a quedar bajo su jerarquía, con mayor riesgo de represalias.
Senasica reconoció que los casos están a la vista del OIC y que “actuará según sus determinaciones”.
Entretanto, el mensaje interno es inequívoco: se tolera al superior denunciado y se desplaza a las denunciantes. Las trabajadoras piden algo elemental: medidas de protección reales, reglas de idoneidad que frenen ascensos con procesos abiertos por acoso y un entorno donde denunciar no implique perder funciones, ni carrera, ni dignidad.




