CIUDAD DE MÉXICO, 27 de agosto.- Gerardo Fernández Noroña, presidente de la Cámara de Senadores, se encuentra en el centro de la polémica luego de que se revelara que hace apenas nueve meses adquirió una casa valuada en 12 millones de pesos en el Pueblo Mágico de Tepoztlán, Morelos.
El inmueble, de mil 200 metros cuadrados de terreno y 260 metros de construcción, cuenta con vista privilegiada a las montañas, tres recámaras, chimenea, muros de piedra volcánica, jardín, estudio, terrazas y acabados de lujo. La compra, según declaró, se concretó el 11 de noviembre de 2024 mediante un crédito que habría obtenido con sus ingresos como legislador, cargo que asumió dos meses antes.

La revelación contrasta con la imagen que el propio Noroña había proyectado durante años. En innumerables ocasiones relató que vivía en un departamento de vecindad en la colonia Santo Domingo del Centro Histórico de la Ciudad de México, un modesto espacio en el que residió gracias a la ayuda de su hermana, y que sostenía su vida cotidiana con la venta de libros. Apenas en los últimos días, el senador repitió en varias entrevistas y transmisiones que deseaba tener una casa propia, aunque aseguraba no contar con dinero suficiente para lograrlo.
El legislador de Morena alcanzó notoriedad pública en la década de los noventa como dirigente del movimiento de deudores de la banca, desde donde impulsó una agenda crítica contra el sistema financiero y las élites económicas. En su carrera política se ha definido como férreo defensor de la “austeridad republicana” y de la premisa “primero los pobres”. Sin embargo, sus actos han sido cuestionados como contradictorios: viajes en Business Class, acceso frecuente a salas VIP de aeropuertos, uso de tarjetas bancarias exclusivas y camionetas de alta gama.

En su declaración patrimonial, Fernández Noroña asegura percibir 260 mil pesos mensuales, entre su sueldo como senador y una pensión del Bienestar, además de 188 mil pesos que le generan sus transmisiones en YouTube. No obstante, no ha detallado el monto del crédito, los plazos de pago ni el enganche que cubrió para adquirir la residencia en Morelos.
“En octubre cumplo el primer año de estarla pagando”, dijo ayer en conferencia de prensa, visiblemente exaltado tras el escándalo que se desató en redes sociales al exhibirse imágenes de su nueva propiedad.
El senador retó a que se investigue con el mismo rigor a otros políticos, aunque evitó precisar las condiciones bajo las cuales obtuvo el financiamiento. Su caso ha generado dudas, pues la mayoría de los bancos en México establecen límites de crédito para mayores de 60 años y no autorizan deudas que rebasen el 30 por ciento del ingreso comprobable.
Así, el político que alguna vez proclamó que “la justa medianía es lo que te dé tu ingreso” y que insistía en no tener “ninguna obligación personal de ser austero”, enfrenta ahora cuestionamientos sobre la congruencia entre su discurso y su estilo de vida.




