CANCÚN, 12 de febrero.— La meticulosa planificación de la red del depredador sexual Jeffrey Epstein en el Caribe mexicano ha quedado expuesta tras la filtración de una serie de comunicaciones internas que detallan cómo se orquestaban sus movimientos internacionales con precisión quirúrgica.
Estos registros, que se concentran mayoritariamente en diciembre de 2017, muestran una estructura operativa diseñada para movilizar personas desde diversos puntos del globo hacia Cancún bajo un estricto control logístico.
La operativa central en este periodo estuvo a cargo de Lesley Groff, asistente personal de Epstein por décadas, quien coordinaba rutas de vuelo complejas para asegurar que los grupos de invitados convergieran en el destino.
En uno de los hilos de correo más reveladores, Groff organiza un viaje donde una acompañante partiría desde Miami, mientras que su “hermana” volaría directamente desde París.
Esta gestión profesional incluía no solo la sincronización de llegadas, sino también el manejo detallado de visas, impuestos y recargos aduanales para garantizar que el ingreso a territorio mexicano ocurriera sin contratiempos.
Este despliegue logístico contaba con un respaldo financiero de élite, encabezado por Natalia (Natasha) Molotkova, quien operaba bajo el cargo de Centurion Relationship Manager. Su función era crítica para la viabilidad de las operaciones, encargándose personalmente de confirmar que los fondos para estos traslados fueran liquidados a través de servicios financieros exclusivos para clientes de altísimo patrimonio.
En una comunicación clave, Molotkova confirmaba el éxito de las transacciones con un rotundo “el pago está hecho”, mientras admitía la dificultad de gestionar los traslados internos debido a la opacidad de los proveedores de servicios.
Esta intervención financiera sugiere que los viajes no eran simples vacaciones, sino desplazamientos respaldados por una infraestructura profesional dedicada a garantizar la discreción y el flujo ininterrumpido de capital.
A esta red de comunicaciones se suma un correo fechado el 17 de septiembre de 2018, en el que se confirma una cena en Cancún entre Jeffrey Epstein y Børge Brende, quien para ese momento ya se desempeñaba como presidente y director ejecutivo del Foro Económico Mundial, organismo que hace unos días anunció una investigación interna para esclarecer la relación de su directivo con el depredador sexual.
El epicentro de estas actividades se localizaba en el hotel Paradisus Cancún, donde la red reservaba suites de lujo como la Deluxe Lagoon View Junior Suite. Este hotel fue inaugurado a principios de los años 90 por la cadena Meliá y, de hecho, el corte de listón estuvo a cargo de los entonces reyes de España Juan Carlos y Sofía.
Los presupuestos para estas estancias, que ascendían a cifras como $5,849.00 USD, aparecen vinculados directamente en los asuntos de los correos a nombres como Jeffrey E. y otros colaboradores cercanos.
A pesar de que el núcleo de la actividad detectada se sitúa a finales de 2017, la persistencia de estos vínculos en la región es notable; registros adicionales fechados en octubre de 2023 mencionan actualizaciones sobre reuniones en Cancún para el fin de semana del Columbus Day, involucrando a figuras como Karla Sona.
Estos hallazgos cierran el círculo sobre el modus operandi de la organización: mientras asistentes como Groff manejaban la agenda y las identidades, gestoras de cuentas de élite como Molotkova aseguraban el soporte financiero necesario para mantener la infraestructura de Epstein operativa en suelo mexicano.




