CIUDAD DE MÉXICO, 22 de enero.— Los homicidios se consolidaron como la principal causa de muerte entre jóvenes de 25 a 44 años en México, de acuerdo con cifras preliminares del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
El dato vuelve a poner en el centro del debate la violencia que ha marcado al país durante las últimas tres décadas, particularmente desde mediados de los años noventa, cuando el crimen organizado comenzó a expandirse territorialmente y a incidir de forma directa en la vida cotidiana.
Al dar a conocer las cifras preliminares de las Estadísticas de Defunciones Registradas (EDR), correspondientes al periodo de enero a junio de 2025, el INEGI informó que en el país se registraron 402 mil 320 fallecimientos, lo que representó una disminución de 18 mil 137 muertes respecto al mismo periodo de 2024, cuando se contabilizaron 420 mil 457 defunciones. Del total de muertes registradas, 384 mil 715 ocurrieron en 2025, mientras que el resto correspondió a fallecimientos sucedidos en años anteriores.
Pese a esta reducción general, la violencia homicida mantiene un peso determinante en la mortalidad de la población joven. En el primer semestre de 2025, las agresiones intencionales se colocaron como la primera causa de muerte entre las personas de 25 a 34 años, con 4 mil 090 casos, y entre quienes tenían 35 a 44 años, con 3 mil 264 fallecimientos, superando a enfermedades crónicas y accidentes, que históricamente encabezaban estas estadísticas.
Este patrón confirma que las causas externas —principalmente los homicidios— siguen siendo el mayor riesgo de muerte para amplios sectores de la población joven, en un país donde la violencia se ha normalizado como consecuencia de disputas criminales, debilidad institucional y altos niveles de impunidad.
Aunque los registros oficiales muestran una ligera disminución en el número total de homicidios respecto a años previos, el fenómeno continúa concentrándose en edades productivas, con impactos sociales y económicos de largo alcance.
En entidades como Quintana Roo, si bien la tasa general de mortalidad se mantiene entre las más bajas del país, las defunciones por causas externas, incluidas las agresiones, siguen presentes, especialmente en zonas urbanas y turísticas con alta movilidad poblacional. El contraste entre una baja letalidad general y la persistencia de muertes violentas entre jóvenes refleja una realidad compleja que no se resuelve únicamente con indicadores globales.
Especialistas advierten que estos datos no solo describen una estadística, sino una tragedia generacional: miles de jóvenes que mueren cada año en un contexto de violencia que México arrastra desde hace al menos 30 años y que continúa siendo uno de los principales desafíos para el Estado en materia de seguridad, prevención y justicia.




