CANCÚN, 29 de junio.– México dejará de reproducir y utilizar mamíferos marinos en espectáculos, luego de la aprobación de la reforma al artículo 60 Bis de la Ley General de Vida Silvestre.
La medida, recientemente avalada por unanimidad en la Cámara de Diputados con 415 votos, prohíbe el uso de delfines y otros mamíferos marinos para fines comerciales o de subsistencia, así como su reproducción forzada.
La gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama Espinosa, confirmó que esta decisión implica que la actual será la última generación de delfines bajo cuidado humano en México. Señaló que el país se suma a una iniciativa internacional en la que también participan Costa Rica y Chile.
Quintana Roo será una de las entidades más impactadas por la nueva legislación, al concentrar 17 de los 34 delfinarios existentes en todo el país. No obstante, autoridades estatales afirmaron que ya se trabaja en una transición gradual.
Óscar Rébora, secretario estatal de Ecología y Medio Ambiente, informó que desde hace meses se han definido rutas técnicas y jurídicas en coordinación con expertos y representantes de los centros de manejo animal.
Señaló que los delfinarios deberán adaptarse a un modelo que ya no contemple la captura, compra o reproducción de mamíferos marinos.
La reforma era previsible desde que, a finales de 2024, se modificó el artículo cuarto constitucional para prohibir el uso de ejemplares de vida silvestre en espectáculos con fines de lucro.
Por su parte, la Asociación Mexicana de Hábitats para la Interacción y Protección de Mamíferos Marinos emitió un posicionamiento en el que aclaró que los centros que actualmente albergan ejemplares podrán seguir operando, siempre que estén debidamente registrados.
Sin embargo, al no poder reproducir ni incorporar nuevos animales, los recintos se limitarán a mantener a los ejemplares existentes hasta el fin de su vida natural.
La asociación señaló que la prohibición de reproducción sin fines de conservación puede afectar el bienestar animal y obstaculizar el manejo científico de los delfines bajo cuidado humano.
Aun así, la ley establece que los ejemplares no serán trasladados ni separados, en respeto a sus vínculos sociales y condiciones de vida actuales.




