La aprobación de la jornada laboral de 40 horas obligará a una reconfiguración de los procesos productivos para no perder la competitividad, principalmente en sectores como la industria turística, que dependen del trabajo presencial y continuo, indicó el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) del Caribe, Javier Olvera Silveira.
Mencionó que, aunque la modificación se considera un avance en los derechos laborales, finalmente implicará una adaptación al nuevo esquema que no estará exenta de complicaciones para el sector patronal, que tendrá que hacer ajustes en sus procesos.
“Reducir la jornada laboral significa cambios en la plantilla del recurso humano, establecer esquemas de pago, ajustar turnos, así como encarecimiento de los costos operativos; es un esquema diferente al que tendremos que ir adaptándonos”.
Dijo que, si bien su aplicación se dará de manera progresiva, es algo nuevo, de tal suerte que la clave para evitar caer en irregularidades o afectar los procesos productivos es la adaptación ordenada y consensada con los propios trabajadores.
En ese sentido, añadió que en entidades como Quintana Roo, el escenario se vislumbra complejo, pues aquí predomina la actividad turística y de servicios, entonces la industria opera sin interrupciones todo el año, lo que implica un desafío logístico.




