CANCÚN, 19 de agosto.– El proyecto del canal interoceánico que impulsa Miguel Quintana Pali en el Istmo de Tehuantepec enfrentará, además de obstáculos de tipo ambiental, la posible reactivación de una obra similar, que impulsa la dictadura de Daniel Ortega en Nicaragua con empresarios chinos.
La obra del siglo | Miguel Quintana Pali, por un lugar en la historia de Mexico (1ra. parte)
El Gran Canal Interoceánico de Nicaragua se plantea también como alternativa al de Panamá, inaugurado el 15 de agosto de 1914 y reinaugurado en junio de 2016 con una ampliación que posibilitó el paso de barcos portacontenedores tamaño Post-Panamá, mediante la construcción de un tercer juego de esclusas y el ensanchamiento del canal de navegación.

De acuerdo con la información recabada, tanto el proyecto de Quintana Pali como el nicaragüense surgen en momentos en que la navegación en el Canal de Panamá, que a lo largo de su historia ha cruzado cerca de un millón de embarcaciones, se ve amenazada por la disminución de los niveles de agua, derivado de las sequías y el cambio climático, en el lago artificial Gatún, creado como opción para no construir más esclusas.
El Gran Canal de Nicaragua sería el más largo, profundo y ancho, con una longitud de 278 km, contra 240 del proyecto mexicano y 82 del Canal de Panamá.
Características
El Canal de Panamá tiene una profundidad promedio de 13 m, contra 18 del proyecto mexicano y hasta 30 del nicaragüense; el ancho del primero varía entre 91 y 300 m, contra 200 y de 230 a 520 en los otros dos casos.
El tiempo de recorrido es de entre 8 y 10 horas en Panamá, dependiendo del tamaño de la nave, tránsito y condiciones climaticas, contra 15 horas en México y hasta 20 en Nicaragua.
A diferencia del Canal de Panamá y del proyecto nicaragüense, el de Quintana Pali no tendría esclusas y posibilitaría el cruce de hasta 190 barcos Post Panamá Plus, los cuales transportan de 10 mil a 14 mil contenedores de 20 pies cada uno.
Como ya se indicó, el proyecto de Quintana Pali requeriría una inversión de 218 mil 157 millones de dólares a lo largo de 15 años, muy por encima de los 40 mil millones de dólares presupuestados en Nicaragua. Se calcula que el ingreso anual sería de 19 mil 327 millones de dólares, con una utilidad de 11 mil 717 millones de dólares.
La ventaja para Quintana Pali es que, si bien el proyecto chino-nicaragüense arrancó en 2014, las obras se interrumpieron al poco tiempo y la concesión a 50 años, prorrogable por 50 más, otorgada a HKND Group, con sede en Hong Kong, se revocó en 2023.
Un año después, Daniel Ortega ofreció a China revivir el proyecto con una nueva ruta, aprovechando los problemas causados por la sequía en Panamá. Hoy las circunstancias obligan a analizar su reactivación. (Continuará)




