CHETUMAL, 19 de noviembre.- La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) reforzó la supervisión en cerca de 14 comunidades del sur de Quintana Roo donde, según autoridades ambientales, la expansión de campos agrícolas ha provocado una deforestación masiva que amenaza selvas, mantos freáticos y el equilibrio ecológico de la Laguna de Bacalar.
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Alonso Fernández Lemmen Meyer, titular de la Procuraduría de Protección al Ambiente en el estado, explicó que se mantiene un trabajo coordinado con instancias federales para frenar el avance de asentamientos menonitas como Salamanca, Nicolás Bravo, Laguna, El Bajío, San Fernando, El Paraíso y Blanca Flor, señalados por la tala de miles de hectáreas y el cambio ilegal de uso de suelo.
Organizaciones ambientales y apicultores han advertido desde hace años que la expansión de estos campos agrícolas no solo arrasa selva, sino que también pone en riesgo la Laguna de los Siete Colores debido al uso de agroquímicos que podrían infiltrarse al manto freático.
El procurador reconoció que la problemática requiere una solución de fondo, pero afirmó que por ahora se mantiene una vigilancia permanente para frenar nuevas aperturas de tierra, pozos clandestinos y desmontes.
“Se ha logrado impedir la devastación de nuevas áreas gracias a la información recabada y los recorridos de vigilancia; el reto es enorme por la extensión territorial que ya abarcan”, señaló.
Fernández Lemmen Meyer aseguró que hay avances en las mesas de trabajo impulsadas por la titular nacional de la Profepa, Mariana Boy. En una segunda etapa, dijo, podrían plantearse medidas más profundas, entre ellas la eventual reubicación de asentamientos que han crecido de manera acelerada desde su llegada en la década de los 90.
Las comunidades menonitas asentadas en Bacalar —que iniciaron con unas 30 familias y hoy suman varios centenares de habitantes— ya fueron notificadas de las restricciones y, según la autoridad, han detenido parte de los desmontes recientes. No obstante, el funcionario advirtió que la vigilancia continuará debido a la magnitud del daño.
De acuerdo con reportes de organizaciones ambientalistas, la deforestación atribuida a la expansión agrícola en esta región podría superar las 50 mil hectáreas.




