CANCÚN, 30 de octubre.— Eduardo Ortiz Jasso, ex titular de la Agencia de Proyectos Estratégicos de Quintana Roo (Agepro) durante el gobierno de Carlos Joaquín González (2016–2022), intenta adquirir una finca histórica en Portugal valuada en casi 3 millones de euros (unos 62 millones de pesos), pese a que toda su vida ha sido burócrata.

La información fue revelada por la abogada y periodista Fabiola Cortés, quien documentó que Ortiz Jasso firmó una promesa de compraventa para adquirir la Quinta das Baldrucas, una propiedad de 35 habitaciones ubicada en Azeitao, a 40 kilómetros de Lisboa. El inmueble, conocido por su arquitectura aristocrática y potencial para convertirse en hotel boutique, está tasado en 2.7 millones de euros, aunque portales como Century 21 lo ofrecen en 3 millones.

Según la investigación, el exfuncionario se comprometió a pagar 270 mil euros al firmar el contrato y el resto en un plazo de siete meses, mediante una inmobiliaria llamada Portugal Doors. Los vendedores, no obstante, exigieron que los pagos se hicieran desde una cuenta bancaria portuguesa a su nombre, debido a sospechas sobre el origen de los recursos.

Ortiz Jasso aparece en redes sociales como residente en Lisboa y actualmente dirige un despacho privado en la Avenida da Liberdade, una de las zonas más exclusivas de la capital portuguesa, rodeada de embajadas y boutiques de lujo.

Durante el sexenio del joaquinismo, Ortiz Jasso encabezó la Agepro, una dependencia clave que administra las reservas territoriales del estado, muchas de ellas ubicadas en zonas de alta plusvalía. Estas reservas representan uno de los activos públicos más valiosos de Quintana Roo y han sido, históricamente, terreno fértil para operaciones irregulares.

Cabe recordar que el exgobernador Roberto Borge Angulo está en prisión precisamente por haber realizado negocios ilícitos con esas tierras.
Pese a haber sido inhabilitado desde 2014, Ortiz Jasso fue designado director de la Agepro y antes del Instituto de Planeación de Benito Juárez (IMPLAN). Salió del cargo en medio de acusaciones por corrupción, tráfico de influencias y enriquecimiento inexplicable, amparado políticamente por Carlos Joaquín González, hoy embajador de México en Canadá.
La finca en Portugal no sería su única inversión. Ortiz Jasso también es propietario de la Hacienda Cosil, en Valladolid, Yucatán, un predio de aproximadamente 200 hectáreas promovido como “un espacio mágico para celebrar su boda”, con arquitectura colonial y jardines exuberantes.
En redes sociales se presenta como “empresario socialmente responsable”, aunque su fortuna no coincide con los ingresos de un servidor público de carrera.
El caso plantea interrogantes sobre el trato privilegiado que los funcionarios del joaquinismo han recibido bajo la actual administración.
Mientras tanto, Ortiz Jasso consolida su imagen de empresario internacional, símbolo de una generación de “nuevos ricos” del joaquinismo que, lejos de ser investigados, parecen disfrutar con tranquilidad los frutos de su paso por el poder.




