URUAPAN, Michoacán, 1 de noviembre.– Carlos Manzo, alcalde independiente de Uruapan, quien durante meses pidió sin éxito apoyo del Gobierno federal para enfrentar al crimen organizado, fue asesinado la noche del viernes en pleno centro de la ciudad, durante un evento por el Día de Muertos.
Mientras la Presidenta Claudia Sheinbaum lo había criticado públicamente por su manera de combatir la delincuencia, el edil quedó solo en una de las regiones más violentas del país.
El ataque ocurrió alrededor de las 20:10 horas, cuando un sujeto armado abrió fuego contra el presidente municipal de 40 años, electo en 2024. Manzo fue trasladado de emergencia al hospital Fray Juan de San Miguel, donde murió cuarenta minutos después, según informó la autoridad ministerial.
El agresor fue abatido por elementos de seguridad y dos personas fueron detenidas en el operativo. En el lugar se aseguraron siete casquillos percutidos calibre 9 milímetros, detalló el fiscal estatal Carlos Torres Piña, quien confirmó que el atacante no portaba identificación.
Durante la agresión también resultó herido un regidor, quien se reporta fuera de peligro.
Un alcalde que clamó ayuda y fue ignorado
En septiembre pasado, Manzo había lanzado un llamado desesperado a la Presidenta Sheinbaum para que enviara apoyo federal a Uruapan, ante el avance del crimen organizado.
“Si no se pone orden aquí en Uruapan, pronto se escuchará un levantamiento fuerte, de voz, de justicia, y si es necesario, hasta de armas, porque la gente ya está hasta la chingada”, advirtió entonces.
Un mes antes, el alcalde se había puesto un chaleco antibalas y patrulló las calles tras la captura de un presunto jefe de plaza del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Su discurso frontal lo llevó incluso a instruir a la policía municipal a “abatir” a los delincuentes que se resistieran a ser detenidos, lo que provocó duras críticas de Sheinbaum, quien le recordó que debía “respetar el Estado de Derecho”.
En mayo, Manzo retó a la Presidenta a pacificar la región “sin un disparo”, prometiendo que si lo lograba, él renunciaría a su cargo. Meses antes, en abril, se le escuchó ordenar desde un helicóptero que se disparara contra presuntos ladrones.
“¿Cuántos líderes más deben morir?”
Tras su ejecución, la Concanaco condenó el crimen y cuestionó la inacción de las autoridades:
“¿Cuántos líderes más deben morir? ¿Cuántos ciudadanos más deben caer víctimas de un sistema donde reina la impunidad y donde el crimen organizado parece tener más poder que la ley?”, expresó el organismo.
Dirigentes de oposición, como Marko Cortés y Jorge Álvarez Máynez, también lamentaron el asesinato y exigieron a la Secretaría de Seguridad explicaciones por la falta de apoyo al alcalde, quien durante meses advirtió que Uruapan estaba a merced del crimen organizado.




