CIUDAD DE MÉXICO, 11 de febrero. – El Senado de la República aprobó este miércoles la reforma constitucional para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales. La iniciativa, impulsada por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, fue turnada a la Cámara de Diputados para su revisión final, tras un debate marcado por cuestionamientos de la oposición sobre los términos de su implementación.
Gradualidad y aplicación (2027-2030)
El dictamen aprobado establece un esquema de aplicación gradual. La reducción de la jornada no será inmediata; el proceso iniciará en enero de 2027 con una disminución de dos horas por año, hasta alcanzar la meta de las 40 horas en el año 2030. Esta temporalidad fue uno de los principales puntos de fricción, pues las bancadas del PAN, PRI y MC señalaron que el beneficio para los trabajadores se posterga excesivamente.
La controversia por los días de descanso
A pesar de la reducción en el total de horas semanales, el texto actual no garantiza explícitamente el esquema de cinco días de trabajo por dos de descanso.
Postura de la Oposición: Legisladores del PRI y Movimiento Ciudadano señalaron que, al no establecerse los dos días de descanso obligatorio por ley, la reforma permite que la jornada se mantenga distribuida en seis días, lo que consideran una “simulación” del beneficio buscado.
Respuesta del Oficialismo: El grupo parlamentario de Morena argumentó que la aritmética de 40 horas divididas en jornadas de 8 horas conduce naturalmente a los cinco días de labor. Sostuvieron que el 35% de la población activa ya goza de dos días de descanso mediante acuerdos y contratos colectivos.
Horas extras y estándares internacionales
Otro punto debatido fue el ajuste en el límite de horas extras permitidas, que se contempla hasta en doce horas semanales en el nuevo dictamen. Mientras la oposición advirtió que esto podría anular el tiempo de descanso ganado, sectores del PAN reconocieron que la reforma es un paso para alinear a México con los estándares de la OCDE.
Contexto laboral en cifras
La reforma busca beneficiar a más de 13.5 millones de asalariados en un país con las siguientes métricas laborales:
El trabajador promedio labora más de 2,100 horas al año, cifra superior al promedio de la OCDE.
El 27% de la población trabaja más de 48 horas semanales, el porcentaje más alto entre los países miembros de dicho organismo.
El proyecto enfrenta ahora su último trámite en la Cámara de Diputados, donde se espera que continúe el debate sobre la obligatoriedad de los dos días de descanso semanales.




