CIUDAD DE MÉXICO.— La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que los recursos obtenidos por la venta de los últimos terrenos que aún posee el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) en Cancún serán destinados al impulso del turismo comunitario en el país.
Durante su conferencia mañanera de este lunes, la mandataria explicó que, aunque la mayoría de los predios de Fonatur fueron convertidos en áreas naturales protegidas durante el sexenio anterior, todavía existen algunas propiedades disponibles, principalmente en la Zona Hotelera, que serán puestas en el mercado.
Entre estos terrenos destacan predios ubicados cerca del entronque del Puente Nichupté, una de las zonas con mayor proyección de desarrollo en Cancún.
Sheinbaum subrayó que la decisión busca redirigir los beneficios del desarrollo turístico hacia las comunidades, particularmente en regiones con potencial cultural y natural.
Este anuncio se suma a lo expresado hace unos días en Tihosuco, comunidad que forma parte del proyecto Mayaka’an, donde la presidenta declaró al turismo comunitario como una actividad de utilidad pública y adelantó que se destinarán recursos para su promoción e impulso.
La estrategia, dijo, permitirá fortalecer proyectos que involucren directamente a poblaciones locales, promoviendo un modelo más incluyente y sustentable.
La presidenta recordó que Fonatur ha reducido significativamente su participación directa en la administración de destinos turísticos, luego de que gran parte de sus terrenos pasaran a formar parte de áreas naturales protegidas.
En este nuevo esquema, las responsabilidades de mantenimiento en destinos como Cancún, Huatulco y Los Cabos han sido transferidas a los municipios, que ahora cuentan con recursos provenientes del impuesto predial, particularmente del sector hotelero.
La única excepción, detalló, es Acapulco, donde Fonatur-Infraestructura mantiene labores de mantenimiento y mejora, debido a las condiciones específicas del destino.
El anuncio marca un cambio en la lógica de desarrollo turístico federal, al pasar de la venta de terrenos para grandes proyectos a la canalización de recursos hacia iniciativas comunitarias.
En el caso de Cancún, implica que los últimos activos estratégicos de Fonatur en la zona serán utilizados para financiar un modelo turístico distinto, con mayor enfoque social.




