CIUDAD DE MÉXICO, 3 de junio.— En un movimiento que marca una notable disposición al diálogo, el Gobierno de México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que mantiene mesas de trabajo con la empresa estadounidense Vulcan Materials para encontrar una solución consensuada respecto a la mina de Calica, en Quintana Roo.
En su conferencia mañanera de hoy la mandataria detalló que “se está en pláticas con la empresa y se busca llegar a una solución negociada”.
Sobre la posibilidad de que continúen las actividades extractivas, la presidenta subrayó que, de ser así, se busca que ocurran en *”zonas impactadas, que ya estén impactadas de por sí y que no generen un problema en el lugar”*.
Asimismo, la administración contempla la posibilidad de un uso alternativo para el puerto de Punta Venado, una infraestructura de altura clave de la cual la empresa posee la concesión y que resulta importante para Quintana Roo.
El enfrentamiento tiene sus raíces en las denuncias sobre la sobreexplotación de materiales pétreos y el daño ambiental provocado por Vulcan Materials (a través de su filial Calica) en la Riviera Maya.
Durante su gestión, el expresidente Andrés Manuel López Obrador fue tajante, clausurando las operaciones en 2022 tras acusar a la empresa de “ecocidio” y de engañar a las autoridades al extraer material más allá de lo autorizado.
El conflicto escaló hasta la expropiación de terrenos (calificada por el gobierno como una clausura y declaratoria de ANP) y una demanda internacional de Vulcan ante el CIADI por cerca de 1,900 millones de dólares.
La presidenta Sheinbaum mantiene la firmeza en cuanto a la protección ambiental y, ante la demanda internacional por miles de millones de dólares, señaló que *”estamos viendo si es factible llegar a un acuerdo o no, de manera muy responsable”*.
El caso ha trascendido la esfera ambiental y comercial, convirtiéndose en un tema de alta sensibilidad política.
Vulcan Materials ha buscado apoyo de congresistas estadounidenses para defender sus inversiones, y el asunto ha sido incluido formalmente por Estados Unidos en la agenda de preocupaciones




