CIUDAD DE MÉXICO, 23 de junio.– En un firme pronunciamiento en contra de las prácticas de sucesión familiar en la política mexicana, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo manifestó su rechazo a que se utilicen los criterios de paridad de género como una “estrategia” para justificar la postulación de familiares directos a cargos de elección popular.
Durante su conferencia de prensa, la mandataria fue clara al señalar que, si bien la equidad de género es un derecho ganado y regulado, no debe convertirse en una herramienta de manipulación política para burlar el espíritu democrático.
“No estoy de acuerdo en que se use el cambio, en el caso del género, para justificar el que vaya una persona u otra persona (…). No hay que abusar para orientar quién puede ser candidato y quién no”, advirtió de manera categórica.
El posicionamiento de la titular del Ejecutivo surge en el contexto de las reglas de postulación para los próximos procesos electorales. Sheinbaum recordó que ha impulsado reformas constitucionales para prohibir que un funcionario saliente pueda “heredar” de forma inmediata el puesto a un pariente, extendiendo esta restricción hasta el cuarto grado de parentesco (lo que incluye a cónyuges, hijos, hermanos y padres).
La presidenta explicó que, bajo el esquema actual dictado por el Instituto Nacional Electoral (INE), los partidos políticos ya están obligados a postular de manera equitativa a hombres y mujeres en posiciones competitivas, evitando que a las candidatas se les envíe únicamente a distritos o estados con baja intención de voto.
Sin embargo, Sheinbaum criticó que en estados y municipios se intente forzar la narrativa de *”si antes gobernó un hombre, ahora toca una mujer”* de forma discrecional. A su juicio, este argumento suele esconder una imposición por parte de los gobernantes en funciones.
“Normalmente estas leyes se utilizan porque ya hay alguien seleccionado de antemano por el gobernador o la gobernadora en funciones para que sea el candidato”, denunció, haciendo alusión a los casos donde se promueve a las esposas o familiares directos bajo la bandera de la equidad.
Con este llamado, la presidenta marcó una línea divisoria clara: sí a la garantía de los derechos políticos de las mujeres, pero no a la simulación que busca perpetuar el nepotismo bajo el amparo de las cuotas de género.




