FELIPE CARRILLO PUERTO, Q. ROO. — Productores de chicle natural de México y Guatemala unieron esfuerzos estratégicos para robustecer la cooperación regional y el intercambio de experiencias orientadas al aprovechamiento sostenible del árbol de chicozapote. Este encuentro binacional, celebrado en el municipio de Felipe Carrillo Puerto, busca consolidar esquemas productivos viables que actúen como un escudo protector frente a la deforestación de la Selva Maya.
Cooperación binacional para la protección del ecosistema
El foro congregó a delegaciones de chicleros de ambos países con el propósito de homologar criterios de manejo forestal sustentable, certificar procesos de extracción de resina y coordinar canales de comercialización internacional en mercados de alta especialización ecológica.
Para el Consorcio Chiclero, esta vinculación representa un paso fundamental hacia el desarrollo económico de las comunidades forestales. Los participantes enfatizaron que el futuro de este pulmón ecológico continental depende directamente de dotar de viabilidad financiera a los productores locales, quienes fungen como los verdaderos guardianes de la biodiversidad.
El modelo chiclero como alternativa contra la deforestación
A través de este modelo cooperativo, el aprovechamiento ordenado del chicozapote demuestra ser un incentivo eficaz frente al cambio de uso de suelo y las actividades agropecuarias extensivas que amenazan la región.
Las organizaciones involucradas acordaron estructurar una agenda regional permanente que fortalezca el reconocimiento institucional de la silvicultura sostenible, promoviendo el chicle orgánico como un producto emblemático que no solo genera bienestar social y arraigo comunitario en las zonas rurales de Quintana Roo y Guatemala, sino que también preserva la integridad ambiental de la Selva Maya.




