Después de la reunión trilateral que sostuvo el viernes pasado en Calakmul, con el presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, y el primer ministro de Belice, Johnny Briceño, la presidenta Claudia Sheinbaum decidió hacer una escala en Chetumal antes de viajar a Campeche.
Nada de protocolos rígidos: simplemente caminó relajada por la explanada de la Bandera en compañía de la gobernadora Mara Lezama.

Sonrisas, saludos y un ambiente de viernes fresco acompañaron a ambas mujeres, quienes guardan una estrecha comunicación y comunión.
Lo curioso —y lo que no pasó desapercibido en los cafés chetumaleños— es que en esa caminata informal solo hubo una persona más en 20 metros a la redonda: Ángel Rivero Palomo, secretario particular de la Gobernadora.
Rivero Palomo, exrector de la Universidad de Quintana Roo, no desaprovechó la oportunidad: cercano, sonriente y participando de la amena charla con la Presidenta y la Gobernadora, parecía más un viejo amigo que un funcionario discreto. ¿A caso su presencia, en ese espacio de confianza, es una señal?
En redes sociales, Ángel Rivero compartió un clip de video que retrata ese momento, con un mensaje que dejó claro su sentir:
“Acompañando a mi Gobernadora en su recorrido con nuestra Presidenta por la Capital del Estado. Honrado de caminar con la primera Gobernadora de #QuintanaRoo y la primera Presidenta de México”.
Hubo un detalle que no pasó desapercibido: en algún momento, Rivero se apartó con respeto, guardando distancia de ambas líderes; sin embargo, fue la propia Presidenta quien lo llamó de vuelta para despedirse con un cálido apretón de manos.
Con su trayectoria académica y política, Ángel Rivero podría perfilarse como la carta fuerte de Morena para retener la presidencia municipal de Othón P. Blanco en 2027, después de un 2024 turbulento donde el partido estuvo a punto de perder la capital que conquistó en 2018.
La escena habla por sí sola: mientras Claudia Sheinbaum y Mara Lezama sonreían y bromeaban con él, Rivero no solo caminaba a su lado, también parecía caminar hacia un futuro político que, quizá, comenzó a perfilarse esa misma tarde en la explanada de la bandera.




