CANCÚN, Q. ROO. — La reciente ola de apagones y fallas en el suministro eléctrico que ha afectado a diversas regiones de Quintana Roo ha encendido el debate entre empresarios, ambientalistas y especialistas del sector energético. Los constantes cortes de luz no solo han generado pérdidas económicas en el sector comercial y hotelero, sino que han puesto sobre la mesa la urgente necesidad de transitar hacia un modelo basado en energías renovables y alternativas para garantizar la estabilidad de la red.
Vulnerabilidad de la red eléctrica tradicional
Especialistas en materia energética señalaron que la infraestructura de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) en la península se encuentra bajo una presión sin precedentes debido al acelerado crecimiento demográfico y la alta demanda de los desarrollos turísticos.
La dependencia de combustibles fósiles y de líneas de transmisión de largo alcance propicia que cualquier falla técnica o sobrecarga climática deje a miles de usuarios sin servicio por horas. Ante este escenario, cámaras empresariales locales urgen a modificar el marco normativo para facilitar la inversión privada en proyectos de generación distribuida y autoabastecimiento.
El potencial de la energía solar y limpia en el Caribe
De acuerdo con defensores del medio ambiente y consultores, Quintana Roo posee condiciones climáticas excepcionales para el aprovechamiento de la energía solar fotovoltaica. Implementar granjas solares y promover la instalación de paneles en comercios y viviendas no solo reduciría la huella de carbono del estado, sino que también descentralizaría la red eléctrica, haciéndola más resiliente frente a contingencias o fenómenos hidrometeorológicos.
Los líderes del sector apuntan a que el futuro de la seguridad energética de la entidad depende de una transición tecnológica que combine el apoyo institucional con incentivos fiscales para el uso de tecnologías limpias.




