CIUDAD DE MÉXICO, 3 de mayo.— Ariadna Montiel asumió este domingo la presidencia nacional de Morena con un mensaje contundente: la corrupción no tendrá cabida en el partido ni en sus candidaturas rumbo a 2027.
Durante su discurso de asunción, dejó una advertencia directa para quienes aspiran a cargos de elección:
“Escuchen bien: si tenemos certeza de que alguien comete un acto de corrupción, aunque hayan ganado la encuesta, no serán candidatos”.
Minutos antes, ya había delineado el criterio que marcará el rumbo del partido en los próximos años:
“Desde ahora un aviso… para quienes aspiren a ser coordinadores de la defensa de la transformación, y quien quiera ser candidato en 2027: deben tener una trayectoria impecable”.
Montiel subrayó que el método de selección se mantendrá a través de encuestas, pero aclaró que estas no responderán a la popularidad o la fama, sino a la cercanía real con la gente.
“Hemos definido un método claro y democrático, que sea el pueblo y nadie más quien elija a nuestros coordinadores”, afirmó.
“La definición a través de las encuestas no es la búsqueda de la fama y la popularidad, del poder por el poder. Es el reconocimiento del pueblo de que se está junto a él, de que se es honesto, cercano y se conoce el territorio para gobernar mejor”.
En ese contexto, advirtió que lo que está en juego es mucho más que candidaturas:
“Lo que está en juego es la legitimidad moral y política que nos dio la autoridad para llegar al poder”.
Advertencia también para gobiernos de Morena
El mensaje no se limitó a los aspirantes. La nueva dirigencia también lanzó un llamado directo a los gobiernos emanados de Morena.
“Lo digo con toda claridad: esta dirigencia no tolerará corrupción en ningún gobierno de Morena”.
Montiel pidió a funcionarios y autoridades realizar un “examen de conciencia” y actuar ante cualquier señal de irregularidades:
“Es momento de hacer examen de conciencia, y si alguien detecta corrupción en su gobierno, hay que hacer a un lado a quien esté en estas prácticas”.
Con una frase final, cerró el mensaje que marca la línea política de su dirigencia:
“En Morena los corruptos no tienen cabida”.




