CANCÚN, Q. ROO.– Con el firme objetivo de diversificar su oferta turística y rescatar la identidad cultural de sus zonas urbanas, los municipios de Benito Juárez (Cancún) y Solidaridad (Playa del Carmen) avanzan en las gestiones ante la Secretaría de Turismo (SECTUR) federal para obtener la declaratoria de “Barrio Mágico” en sectores emblemáticos de sus demarcaciones.
Este programa del Gobierno de México busca reconocer a aquellos polígonos consolidados que poseen una fuerte carga de historia, cultura, gastronomía o arquitectura, y que merecen ser proyectados tanto a nivel nacional como internacional. A diferencia de los “Pueblos Mágicos”, este distintivo se enfoca en ciudades capitales o destinos turísticos consolidados que requieren nichos alternativos para el disfrute de los visitantes.
Las zonas candidatas y el rescate de la identidad
En el caso de Cancún, las autoridades locales impulsan áreas fundacionales del centro de la ciudad, como los alrededores de las Supermanzanas 22 y 23 o el Parque de las Palapas, espacios que guardan la memoria histórica del nacimiento del destino. Por su parte, en Playa del Carmen se evalúan polígonos con gran arraigo comunitario, donde la mezcla multicultural y las expresiones artísticas locales fungen como el principal atractivo.
La integración de los expedientes técnicos requiere una estrecha colaboración entre los comités ciudadanos, los prestadores de servicios y el sector empresarial local, quienes deberán avalar la factibilidad de los espacios y garantizar el mantenimiento de la paz y el ordenamiento urbano de las áreas seleccionadas.
Impulso económico e infraestructura
De lograrse las designaciones durante el presente ciclo de 2026, ambas localidades se verán beneficiadas con recursos y alianzas estratégicas para el mejoramiento urbano. Esto incluye la renovación de fachadas, iluminación artística y señalética homologada a través del programa federal “Rutas Mágicas de Color”.
Las secretarías de turismo municipales coincidieron en que el nombramiento representará un detonante económico directo para los pequeños comercios, restaurantes tradicionales, artesanos y hoteleros del centro, logrando que los beneficios económicos de la industria turística se distribuyan de manera más equitativa fuera de los complejos de hospedaje de la zona de playas.




