La zona arqueológica de Cobá atraviesa una de las etapas más complicadas para quienes dependen del turismo, con una afluencia que actualmente representa apenas una décima parte de los niveles registrados en años anteriores, situación que ha golpeado directamente la economía de guías certificados, artesanos y prestadores de servicios de la comunidad.
William Cen Canché, dirigente del Sindicato Nacional de Guías de Turistas (SINALTUR) en Cobá, señaló que la reducción en la llegada de visitantes ha provocado que muchos trabajadores del sector permanezcan varios días sin actividad. Explicó que algunos guías apenas consiguen realizar un recorrido cada ocho o diez días, una situación que ha afectado de manera considerable los ingresos de decenas de familias que dependen de la actividad turística en la zona arqueológica.
“Hay compañeros que pasan más de una semana esperando un servicio. Seguimos trabajando, pero la realidad es que el turismo ha disminuido mucho y eso se refleja directamente en nuestra economía”, expresó el representante de los guías, quien reconoció que la situación se ha prolongado durante varios meses sin señales claras de recuperación.

De acuerdo con Cen Canché, uno de los factores que ha contribuido a la baja afluencia es la falta de promoción específica de Cobá dentro de los principales mercados turísticos. Indicó que en años anteriores existían campañas constantes que permitían mantener al destino en la agenda de visitantes nacionales e internacionales, mientras que actualmente consideran insuficientes los esfuerzos para atraer turistas hacia esta zona de la región maya.
El dirigente sostuvo que, además del impacto para los guías, la disminución de visitantes también afecta a comerciantes, transportistas y pequeños negocios que dependen de la derrama económica generada por quienes recorren el sitio arqueológico. Por ello, insistió en la necesidad de implementar estrategias que permitan reposicionar a Cobá dentro de la oferta turística del estado y recuperar parte del flujo de visitantes perdido.
Mientras tanto, algunos trabajadores del sector han comenzado a buscar alternativas para complementar sus ingresos, ya sea incorporándose temporalmente a agencias de viajes o trasladándose a otros destinos turísticos donde existe una mayor demanda de servicios. Sin embargo, mantienen la expectativa de que la actividad turística pueda repuntar en los próximos meses y devolver dinamismo a uno de los principales atractivos históricos y culturales de la Zona Maya de Quintana Roo.




