CIUDAD DE MÉXICO, 12 de agosto.- La escasez de agua dejó de ser un problema que pueda atenderse únicamente cuando disminuye el suministro en determinadas colonias. Para Gerardo Luis Castillo Alcalá, enfrentar el reto hídrico de la Ciudad de México requiere planeación, inversión en infraestructura y una visión que permita aprovechar mejor cada litro disponible.
Castillo ha abordado desde hace años la problemática del agua en la capital y particularmente en zonas como Coyoacán, donde la irregularidad en el suministro ha formado parte de las demandas recurrentes de distintas comunidades.
A su juicio, uno de los principales errores ha sido tratar la escasez mediante respuestas temporales en lugar de trabajar simultáneamente en las causas estructurales del problema.
“Tenemos que dejar de pensar solamente en cómo llevar agua cuando ya no hay. La discusión debe ser cómo evitamos llegar a ese punto, cómo aprovechamos mejor la que tenemos y cómo recuperamos nuestra capacidad de abastecimiento hacia el futuro”, señaló.
Entre las acciones que considera prioritarias se encuentra la modernización de la infraestructura para reducir pérdidas por fugas, así como un mayor aprovechamiento del agua de lluvia.
Sin embargo, Castillo sostiene que la captación pluvial debe implementarse con criterios técnicos y de acuerdo con las necesidades de cada zona. Desde 2021 planteaba que este tipo de infraestructura debía priorizar lugares con problemas de abastecimiento y permitir distintos usos del recurso: desde su potabilización cuando las condiciones lo permitan hasta su utilización para riego y la recarga de mantos acuíferos.
Para Gerardo Luis Castillo, precisamente ahí se encuentra una de las claves de una política hídrica eficiente: entender que no toda el agua tiene que utilizarse de la misma manera.
“El agua potable es demasiado valiosa como para utilizarla indiscriminadamente. Podemos aprovechar agua tratada o pluvial para determinadas actividades y reservar el agua potable para aquellas en las que realmente es indispensable”, explicó.
El especialista considera además que cualquier estrategia debe contemplar la recuperación de los mantos acuíferos, debido a que una parte importante del abastecimiento de la capital depende históricamente de la extracción subterránea.
A ello se suma el problema de las fugas. Castillo advierte que incrementar el suministro pierde efectividad si una parte considerable del recurso se desperdicia antes de llegar a los hogares.
Por ello, plantea que la atención de la red hidráulica debe asumirse como una inversión estratégica y no únicamente como una tarea de mantenimiento.
Para Gerardo Luis Castillo, el desafío hídrico también requiere corresponsabilidad entre autoridades, empresas y ciudadanos. El ahorro doméstico es importante, señala, pero resulta insuficiente sin infraestructura adecuada, tratamiento, captación y políticas públicas con visión de largo plazo.
“La escasez de agua no puede convertirse en un tema que solamente recordemos durante el estiaje. Necesitamos trabajar durante todo el año y pensar en lo que necesitará la ciudad dentro de diez, veinte o treinta años”, concluyó.





