
La diputada María José Osorio, del partido Verde, tuvo que apechugar y retirar la polémica iniciativa que había presentado para regular el derecho a la propia imagen. Una propuesta a la que, en un inicio, se sumaron los diputados Ricardo Velasco, de Morena, y Hugo Alday, del PT.
La iniciativa generó una fuerte polémica durante la última semana. Y es que, por la forma en que estaba redactada, dio elementos para suponer que, más allá de lo que legítimamente pretendía regular —el derecho a la propia imagen y a resguardar los elementos vinculados con la vida privada de las personas—, abría una puerta para la censura.
La preocupación no era menor. Tal como se interpretaba el texto, la ley podía prestarse para castigar no solamente a medios de comunicación, sino también a cualquier ciudadano que osara difundir imágenes de funcionarios públicos. En teoría, la iniciativa no estaba dirigida a proteger a servidores públicos en particular, pero la redacción daba pie a que así pudiera usarse.
Y en un país donde abundan los funcionarios hipersensibles, el riesgo era evidente.
Eso fue lo que generó ámpula. La discusión no tardó en escalar y alcanzó incluso a la gobernadora, quien desde Puerto Morelos expresó que, desde su punto de vista como periodista, siempre defenderá la libertad de expresión, aunque manifestó respeto por las decisiones de los otros poderes del Estado.
Ante la polémica, María José Osorio tuvo que salir a dar la cara. Lo hizo en Playa del Carmen, donde se reunieron periodistas de prácticamente todo el estado para escucharla, cuestionarle y exponerle las preocupaciones que había generado su propuesta.
La diputada acudió sola. Sin el acompañamiento de quienes, muy orondamente, sí estuvieron a su lado cuando se presentó la iniciativa. Lo cual es de llamar la atención, porque tanto Velasco como Alday tienen o tenían en general buen cartel legislativo.
Fue, sin duda, una mala experiencia para esta joven legisladora, cuñada de Mauricio Góngora, excandidato del PRI al gobierno del estado. Pero seguramente también le quedará como aprendizaje.
En el ámbito legislativo es común que diputados con poco protagonismo o con escaso trabajo parlamentario se sumen a iniciativas que consideran interesantes y que elaboran otros compañeros o compañeras. Cuando llega el momento de presentarlas, aparecen en primera fila para la foto. Pero cuando estallan las polémicas, simplemente desaparecen.
Se vuelven ojo de hormiga.
Así ocurrió en este caso y dejaron sola a María José, la chamaquearon. Tendrá que aprender de esta amarga experiencia. Por lo pronto, ya retiró la iniciativa.
Y tampoco se trata de decir que legislar sobre el derecho a la propia imagen sea incorrecto. Al contrario. Es un tema legítimo y necesario en tiempos donde la exposición pública y digital crece todos los días.
Ojalá que la diputada no se desanime por este tropezón. Que recomponga la iniciativa, que la trabaje mejor y que la construya junto con sectores de la sociedad, especialmente con aquellos que podrían quedar vulnerables si una ley así no se redacta con claridad y transparencia, como ya ha ocurrido en otros países.
Sí, hay que legislar sobre esta materia.
Pero hay que hacerlo con mucho cuidado.
Pero que la próxima vez elija mejor con quienes saldrá en la foto junto a la ventanilla de la oficialía de partes del Congreso.




