CANCUN, 2 de junio.— Rigoberto Díaz Cruz, el ciudadano cubano que se volvió viral tras un altercado físico en Cancún, rompió el silencio y salió a ofrecer su versión de los hechos, asegurando que su violenta reacción fue un acto de defensa hacia su esposa embarazada.
Díaz Cruz, originario de Pinar del Río, reconoció haber actuado con violencia, pero pidió a la opinión pública que se analice el video completo y no solo los fragmentos que circularon en redes sociales.
Según el relato de Díaz Cruz, el incidente no es reciente, sino que ocurrió aproximadamente dos meses antes de que las imágenes fueran difundidas masivamente. El cubano negó categóricamente que el conflicto se haya originado por la mordedura de su perro, como se afirmó inicialmente, y retó a su acusador a presentar pruebas de dicha lesión.

“Lo único que yo quiero es que él demuestre la mordida del perro, que es falsa también”, afirmó en un video difundido en sus redes sociales.
Díaz Cruz sostuvo que su reacción se produjo porque el otro hombre se habría acercado de forma indebida a su esposa, poniendo en riesgo su seguridad en su estado de gestación.
Esta versión contrasta con la denuncia pública inicial que desató la polémica. Un ciudadano mexicano denunció haber sido víctima de una doble agresión: primero, una mordedura por parte de un perro sin correa y, posteriormente, un golpe físico por parte del dueño del animal, identificado como Díaz Cruz.
El video de esta denuncia, que mostraba las lesiones del afectado, se propagó rápidamente, desatando una ola de comentarios hostiles y xenófobos contra la comunidad cubana en Cancún.
La indignación social escaló hasta convertirse en una protesta frente a la vivienda de Díaz Cruz en la Supermanzana 23. Decenas de personas se congregaron en el lugar, lanzando piedras y botellas contra la fachada, lo que resultó en daños materiales significativos, incluyendo ventanas rotas y destrozos en el portón de entrada.
La gravedad de la situación obligó a un despliegue masivo de fuerzas de seguridad, incluyendo a la Policía Municipal, Estatal, Guardia Nacional, Marina y equipos antimotines, para dispersar a la multitud y evitar un linchamiento.
El incidente ha puesto de relieve el creciente clima de tensión en Cancún relacionado con el flujo migratorio cubano. Recientemente, vecinos de la zona ya habían manifestado su preocupación ante el ayuntamiento de Benito Juárez por hechos violentos similares.




