CANCÚN, 25 de octubre — El “Muro de Políticos Corruptos”, la exhibición de fotografías de figuras públicas que Activistas Cancún mantenía desde 2017 bajo el puente de la avenida José López Portillo, desapareció esta semana: un grupo de grafiteros retiró las imágenes y pintó en su lugar un mural abstracto, con un permiso del Ayuntamiento de Benito Juárez.
De acuerdo con lo publicado por Quintana Roo Hoy, la intervención ocurrió mientras el colectivo restauraba el espacio. Sus integrantes habían comenzado el miércoles a acondicionar el muro, protegerlo de la lluvia y volver a colocar las fotografías de la exhibición, conocida también como el “Muro de la Vergüenza”.
Antes de que terminaran, otro grupo llegó al sitio, quitó las imágenes, pintó la superficie de color mostaza y añadió trazos y dibujos. Cuando los activistas acudieron a reclamar, los jóvenes les mostraron la autorización municipal para realizar el mural.
José Alfredo Pech Tzek, presidente de Activistas Cancún, relató que el encuentro se tornó tenso. Según su versión, algunos de los grafiteros adoptaron una actitud agresiva y uno de ellos tomó un madero para amenazarlos. Agregó que se acercó una combi cuyos ocupantes les mostraron piedras.
Elementos de la Policía Municipal llegaron al lugar para mantener el orden, aunque, de acuerdo con el testimonio del activista, no intervinieron en la disputa por el muro.
Pech Tzek aseguró que el colectivo no buscaba confrontarse con los jóvenes, sino preservar un espacio que ya estaba en restauración.
“Les explicamos que era nuestra historia, que debíamos recordar a quienes nos hicieron tanto daño, pero no nos hicieron caso”, expresó.
Bajo el título “Políticos Corruptos, Ladrones y Genocidas de México”, el muro reunía fotografías de expresidentes de la República, exgobernadores y figuras políticas de Quintana Roo. Entre ellas, según la información difundida, figuraban personajes ligados al Partido Verde, como Pablo Bustamante y Juan Carrillo Soberanis.
El colectivo sostuvo que el espacio fue intervenido en varias ocasiones anteriores y que siempre lo restauró. En esas reposiciones, dijo Pech Tzek, llegaron a ampliar algunas imágenes, en particular las de políticos del Partido Verde.
El caso abre un nuevo diferendo sobre el uso del espacio público bajo el puente: los grafiteros cuentan con autorización municipal para pintar, mientras los activistas reclaman la conservación de una exhibición que consideran parte de su memoria y expresión política.
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