Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que su gobierno impulsará una reforma electoral como parte de su proyecto político, que ahora ha sido denominado por analistas como el “Plan D”, tras el control de los tres poderes de la Unión logrado por la 4T. La iniciativa contempla una reducción drástica de los recursos destinados al Instituto Nacional Electoral (INE) y a los partidos políticos, así como la posible eliminación de diputados y senadores plurinominales.
“Está en mis 100 puntos de Gobierno una reforma electoral, que hace falta y ya, en su momento, la vamos a presentar”, adelantó Sheinbaum en su conferencia matutina desde Palacio Nacional.
La mandataria criticó con dureza al INE, al que acusó de extralimitarse en sus funciones durante la reciente elección judicial del 2 de junio. Señaló que el Instituto anuló votos sin tener la facultad para ello, lo que, a su juicio, corresponde únicamente al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
“Ahora el INE, desde mi punto de vista, se extralimitó. Esa es labor del Tribunal Electoral, no del INE”, afirmó Sheinbaum, al tiempo que acusó a algunos consejeros de tener una postura política contraria al gobierno de la Cuarta Transformación. “No actúan buscando que se cumpla la voluntad del pueblo, sino que votan en contra de todo lo que esté en contra del gobierno”, sentenció.
La presidenta también cuestionó el gasto público en los procesos electorales: “8 mil millones de pesos costó la elección. Hay que revisar la cantidad de recursos que se usan para el INE, para las elecciones, para los partidos políticos y, por supuesto, revisar los plurinominales”.
Sobre estos últimos, Sheinbaum reiteró su intención de revisar el modelo de representación proporcional en el Congreso, al considerar que no garantiza cercanía con la ciudadanía ni refleja una verdadera participación democrática. “Hay que garantizar que todos los candidatos vayan a territorio, a pedir el voto”, señaló días atrás.
El anuncio ha generado reacciones encontradas. Mientras sectores de Morena y sus aliados celebran la iniciativa como un paso para “democratizar” las instituciones, críticos advierten que podría poner en riesgo la autonomía del INE y la pluralidad en el Congreso.
La presidenta también lanzó críticas contra los consejeros electorales que han cuestionado la legitimidad de la elección judicial, recordando que muchos de ellos guardaron silencio ante lo que llamó “el fraude de 2006”.
Con este nuevo frente, el gobierno de Sheinbaum inicia una ofensiva legislativa que se suma a su agenda de reformas estructurales, en un escenario en el que Morena y sus aliados cuentan con una mayoría amplia en el Congreso. El debate sobre el futuro del INE, la representación política y el financiamiento de los partidos está por comenzar.




