CANCÚN, 21 de octubre — La organización de los Tigres de Quintana Roo mantiene en el abandono el estadio Sherwin Williams, su casa en Cancún. El inmueble es propiedad del Gobierno del Estado, pero su mantenimiento corresponde al club que lo utiliza, y hoy exhibe paredes cubiertas de grafitis, basura y áreas sin vigilancia que, de acuerdo con las imágenes captadas en el lugar, son utilizadas como refugio por personas en situación de calle.
Lo que debería ser un espacio digno para el béisbol y un símbolo de identidad deportiva para la afición tigre muestra hoy una imagen de deterioro y descuido que contrasta con la importancia que tiene el llamado rey de los deportes para los quintanarroenses.

En los muros de ladrillo, las columnas de concreto y hasta en las taquillas se observan pintas y grafitis de distintos tamaños, mientras que en los espacios exteriores se acumulan residuos y objetos que deterioran la imagen del inmueble.
La falta de vigilancia es evidente: personas sin hogar utilizan las instalaciones para resguardarse y permanecer durante el día o la noche, sin que nadie lo impida. Es una realidad que exhibe la ausencia de control de la organización sobre el estadio que tiene a su cargo.

El deterioro no solo afecta la apariencia del estadio, sino también la percepción de quienes transitan por sus alrededores y de los aficionados que identifican este inmueble con la historia del béisbol en Quintana Roo.
Más allá de pintar paredes y limpiar pisos, el panorama exige que los Tigres asuman la responsabilidad del mantenimiento y la seguridad del inmueble que ocupan, y que el Gobierno del Estado, como propietario, verifique que se cumpla.
Fotos: Saraí Reyes.




