El Parque Marino de Cancún e Isla Mujeres enfrenta una severa crisis financiera que mantiene su operación y protección en “números rojos”. A pesar de la millonaria recaudación que genera por concepto de derechos, el Área Natural Protegida (ANP) se encuentra en un estado de vulnerabilidad crítica ante el avance del turismo masivo y las actividades de embarcaciones “piratas”.
Falta de personal y recursos operativos
De acuerdo con Arturo González González, director del Parque Marino, la falta de presupuesto se traduce en una grave escasez de capital humano y de herramientas de vigilancia. El funcionario detalló que la plantilla ideal para atender eficazmente las problemáticas de la zona debería ser de al menos 23 personas en su estructura básica.
Sin embargo, la realidad operativa actual es alarmante, ya que para la vigilancia de toda el área solo disponen de:
Una embarcación.
Una moto acuática.
Cuatro vehículos terrestres.
Esta insuficiencia técnica complica las tareas de inspección debido a los altos costos que representa navegar. Un solo recorrido de supervisión marítima con una duración de seis horas consume un mínimo de 150 litros de combustible, lo que supera los 3,000 pesos diarios por salida.
El impacto del turismo ilegal y la piratería
La falta de guardaparques y de transporte ha dejado el terreno libre para operadores turísticos irregulares. Las embarcaciones “piratas” ingresan constantemente al área natural protegida evadiendo los pagos correspondientes y violando las normativas ambientales.
“Utilizan a Isla Mujeres como el patio, no respetando ni el programa de manejo, ni las actividades náuticas permitidas, ni lo que permite la autoridad marítima”, denunció la dirección del parque. Entre los principales daños ecológicos detectados por estas malas prácticas se encuentran el anclaje ilegal sobre zonas prohibidas, la destrucción de pastos marinos y arrecifes de coral, así como la alimentación artificial de especies de peces, lo que altera el ecosistema local.
Estrategia de gobernanza y alianzas
Ante la asfixia económica y la imposibilidad de cubrir todo el territorio con recursos propios, la dirección de las ANP ha enfocado sus esfuerzos en un modelo de gobernanza participativa.
Para frenar el deterioro ambiental y la ilegalidad, se están consolidando alianzas estratégicas y operativos coordinados con:
Cooperativas turísticas locales.
Secretaría de Marina (Semar).
Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
Brigadas comunitarias locales, principalmente originarias de Isla Mujeres.




