El repentino cese de operaciones de la aerolínea Magnicharters (Grupo Aéreo de Monterrey) ha comenzado a generar severas afectaciones económicas en el sector privado del Caribe mexicano. Cámaras empresariales en Quintana Roo reportaron que la compañía aérea dejó deudas pendientes con diversos organismos de la entidad, sumándose a la crisis de reembolsos que enfrentan agencias de viajes y pasajeros locales.
De acuerdo con representantes del sector privado en el estado, la quiebra y suspensión de actividades de la aerolínea no solo golpeó a los usuarios que adquirieron paquetes vacacionales, sino también al ecosistema de negocios de la región. Magnicharters mantenía compromisos financieros y comerciales con cámaras empresariales locales que hoy se declaran en la incertidumbre ante la falta de un proceso de liquidación claro.
La cúpula empresarial lamentó la forma en que la aerolínea abandonó sus oficinas y mostradores en los aeropuertos del estado de un día para otro, interrumpiendo canales de comunicación y dejando cuentas desprotegidas.
A nivel nacional y local, la situación se ha tornado crítica para las agencias de viajes independientes, las cuales actúan como el primer frente de reclamo de los consumidores. En Quintana Roo, diversos asesores turísticos y empresas afiliadas a las cámaras empresariales buscan alternativas legales para recuperar los fondos de paquetes turísticos que fueron pagados pero nunca se concretaron.
Ante la falta de respuesta de los directivos de la aerolínea y las dificultades para que instancias como la Profeco los reconozcan como afectados directos en las relaciones comerciales entre empresas, los organismos empresariales del estado evalúan sumarse a las demandas colectivas y exigir la intervención de las autoridades federales para auditar las finanzas de la compañía y buscar esquemas de compensación.




